Salir de la OPEP
No preguntemos para qué ingresamos a la OPEP. Ya es tarde para esa discusión. La cuestión ahora es por qué no la abandonamos de inmediato.
Desde nuestro reingreso, lo único que conseguimos fue la decisión de que Ecuador reduzca su producción de crudo en 40.000 barriles diarios, justo cuando se aproximan días de "sangre, sudor y lágrimas" y el Gobierno requiere de recursos monetarios con urgencia.
Desde el punto de vista de las alianzas diplomáticas estratégicas, nuestro país no tiene casi vínculos con la mayoría de gobiernos de la OPEP que no son democracias, discriminan a la mujer, persiguen a religiones diferentes y en gran medida favorecen el terrorismo. Las funcionarias que acompañaron al Presidente a Irán vivieron en carne propia esa realidad.
Desde el punto de vista del mundo que queremos, estamos en la vereda del frente de estados que no tienen ningún interés en que la dependencia del petróleo desaparezca y se desarrollen nuevas energías no contaminantes.
Desde el punto de vista del corto plazo, por último, continuar en la OPEP nos hace daño porque la única estrategia que les queda por ahora a los grandes productores de crudo es producir menos, y eso sería un suicidio para el Ecuador en los momentos actuales.
