Quejas por abusos en la frontera
Washington
BBC MUNDO.COM.- Las denuncias presentadas contra la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos por uso innecesario de fuerza y por abuso físico en la frontera con México han aumentado, según datos oficiales revelados a través de la Ley de Libertad de Información (FOIA).
Según la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Interna (DHS, por sus siglas en inglés), desde el 2004 hasta el 2008 se presentaron 3.880 quejas contra la Patrulla Fronteriza en los límites con México por toda clase de abuso: desde acoso y amenazas hasta uso indebido de fuerza y maltrato físico y sexual.
Aunque la dependencia no revela cifras anteriores, señala que en esos cuatro años, el incremento en el número de denuncias contra la Patrulla por todo tipo de motivos en la frontera con México fue del 6,6%, mientras que las quejas específicas por maltrato físico se dispararon al 17%.
Lloyd Easterling, portavoz de la Patrulla Fronteriza, aseguró que la gran mayoría de sus miembros cumple sus funciones con profesionalismo y sentido ético, pero aceptó que estos datos son preocupantes.
"Nuestros líderes siempre han dicho que los actos que desacreditan el trabajo de los otros, de faltas a la integridad y hechos de corrupción, son comparables con la traición. Nos hacen quedar mal a todos", puntualizó el funcionario.
"Hay más y más abusos por parte de las autoridades. No podemos acusar a la mayoría de la Patrulla Fronteriza, pero hay un incremento dramático de aquellos agentes que sí lo están haciendo", afirmó Enrique Morones, director de Ángeles de la Frontera, una organización de derechos humanos que ayuda a los inmigrantes en San Diego, California.
Programa condensado
Según Jennifer Allen, directora ejecutiva de la Red de Acción Fronteriza en Arizona, mucho tiene que ver con el hecho de que se incorporó a cerca de 6.000 nuevos agentes en los dos últimos años, acción ordenada por el presidente George W. Bush. "Podemos atribuir parte del problema a los cambios en el entrenamiento que reciben los agentes", afirmó.
De acuerdo con la Patrulla Fronteriza, el número total de horas de entrenamiento no ha disminuido desde el mandato presidencial, pero según un estudio publicado por la coalición Border Task Force, el programa de prácticas se ha condensado de 19 a 17 semanas.
Además de las críticas al entrenamiento, existen dudas sobre el proceso que usa la corporación para revisar el historial de la gente que contrata.
Según T.J. Bonner, director del Consejo Nacional de la Patrulla Fronteriza, sindicato que representa a 14 mil oficiales y personal administrativo, todas las corporaciones que son presionadas para crecer tan rápido terminan tomando atajos y contratando a individuos "que no tienen por qué estar usando un uniforme, portando una pistola o una placa oficial".
Más aún, la llegada de tanto personal ha provocado que hagan falta agentes con experiencia para supervisar adecuadamente a los recién llegados, según indica un reporte de la Oficina de Rendición de Cuentas (la GAO), el brazo investigativo del Congreso.
"El plan de la Patrulla Fronteriza de reclutar a un número sin precedente de nuevos agentes en los próximos dos años podría dañar la habilidad de los sectores encargados de proporcionar una supervisión y un entrenamiento adecuados", explicó la GAO en un informe de marzo del 2007.
Agentes veteranos
Este informe afirma que, idealmente, debe existir un agente veterano supervisando a cada cinco nuevos, pero en los hechos, dice el texto, solo hay un agente experimentado controlando a grupos de entre siete y hasta once agentes nuevos. Ya sea o no que estas quejas están relacionadas con el rápido incremento de la agencia, lo indiscutible es que el grado de violencia en la frontera ha aumentado en todos los niveles.
Los ataques violentos contra los agentes en el ámbito nacional también han aumentado, superando los 1.000 incidentes el último año, según declaraciones del jefe de la Patrulla Fronteriza, David Aguilar. Estas agresiones van desde ataques con piedras a explosiones de bomba molotov.
Sin embargo, según defensores de derechos humanos, el total de quejas formales contra el organismo es apenas la punta del iceberg.
"La comunidad inmigrante tiene miedo a quejarse porque piensa que los de la Patrulla Fronteriza van a buscar venganza. Tienen miedo, no quieren problemas", dijo Kat Rodríguez, de la Coalición de Derechos Humanos en Arizona. "Nos cuentan historias pero muchos no quieren reportarlas formalmente", enfatizó.
La Patrulla Fronteriza insiste en que siempre motiva al público a poner quejas formales y que cualquier alegato sobre abusos es tomado con seriedad; se han realizado reuniones y reflexiones dentro de la fuerza para lidiar con el problema. "Nadie detesta más a un agente sucio que otro agente", dijo el portavoz Easterling.
Pero Jennifer Allen, quien sostuvo un encuentro hace poco con funcionarios de la Patrulla Fronteriza en Washington DC, dijo que ella no está tan convencida del compromiso de las autoridades para lograr cambios. "No tienen los medios a nivel nacional para identificar ningún patrón de abuso de lo que les es reportado, lo que significa que no pueden hacer cambios con base en estas quejas", concluyó la defensora de inmigrantes.
Víctimas
De las 3.880 quejas presentadas en la frontera suroeste de EE.UU. en los últimos cuatro años, 686 corresponden a maltrato físico. Las víctimas son inmigrantes sin papeles, residentes legales y ciudadanos estadounidenses.
Más casos
Arizona registra el mayor número de quejas contra elementos de la Patrulla Fronteriza por maltrato físico. En el periodo comprendido entre el 2004 y el 2008 el incremento fue del 30%.




