viernes 09 enero Columnistas

Pedro X.Valverde Rivera

“Ladran, Sancho…”

Estuve en Quito el pasado fin de semana, y entre las diferentes actividades que me recomendaron realizar, visité el denominado Museo del agua.

Debo elogiar la iniciativa de desarrollar un lugar que busca, sobre todo, hacer conciencia en las actuales y futuras generaciones sobre la importancia del líquido vital y nuestro compromiso de cuidar dicho recurso en sus diferentes manifestaciones.

Sin embargo, me llamó mucho la atención la conducta de un sujeto, que aunque no necesariamente representa el sentimiento del pueblo quiteño, pone en evidencia un mal que tanto daño hace a los ecuatorianos.

Porque mientras quienes formábamos parte de un grupo de visitantes transitábamos por una ambientación de las alcantarillas de la ciudad, el guía, un joven impetuoso que denotaba haberse aprendido muy bien la lección, preguntó a los asistentes de qué parte del país éramos; la mayoría de Quito y unos pocos de Guayaquil y Loja.

Luego de esa respuesta, al introducirse en la materia de la charla (que luego entendí era el manejo de la basura y su impacto en el ecosistema) preguntó a los asistentes cómo era Quito, es decir limpio o sucio… y la gran mayoría contestó “limpio”.

A continuación, el guía preguntó: “¿…Además de peligrosa, cómo es Guayaquil…?

Y la gran masa contestó “¡Suuuuuuciaaaaaa…!”.

Solo mis compatriotas lojanos y el suscrito, aclaramos que Guayaquil estaba limpia, muy bonita y que se notaba que no habían ido a Guayaquil hace mucho tiempo.

Luego, no conforme con mi visible enojo, el referido guía insistió que había un río muy sucio en Guayaquil, que lo había visto por la televisión, tratando de profundizar en su idea de Guayaquil como modelo de ciudad sucia.

Noté que se refería al estero Salado y le aclaré que había sido regenerado hace años.

Así terminó el incidente que motiva este artículo.

¿Por qué creen ustedes que este mal guía dijo lo que dijo contra Guayaquil?, ¿por iniciativa propia? Yo no lo creo.

¿Creen ustedes que a los visitantes del Museo del Agua de Quito les interesa saber que Guayaquil es sucia y peligrosa?

¿O será para que los turistas nacionales y extranjeros que visitan la capital no se les ocurra viajar a Guayaquil ni recomendar a otros que lo hagan?

¿Será que tanto molesta el progreso de Guayaquil a pesar de los ancestrales obstáculos orquestados siempre desde el centralismo egoísta enquistado en la capital y que en estos tiempos de revolución ciudadana se han fortalecido?

¿Ustedes creen que en algún sitio turístico de Guayaquil, un guía usa como ejemplo de delincuencia y suciedad a Quito?

Ese es el problema; Guayaquil vive por Guayaquil y piensa en su progreso; mientras otros al parecer, solo piensan en deslucir o desmerecer el progreso ajeno en lugar de tratar de resolver los problemas propios.

No lo van a conseguir, eso es seguro. Guayaquil nunca más volverá al estado de postración en que irresponsables políticos locales y perversos del altiplano la sumieron hace años.

Estoy seguro de que los guayaquileños no lo permitiremos.

Bien lo dijo el hidalgo caballero Don Quijote de la Mancha hace varios siglos: “Ladran, Sancho, señal de que cabalgamos…”.

Columnistas

Otros Columnistas

Ahora en Opinión

Editorial Campaña para Alcalde

Quedó en evidencia que la defensa incondicional y agresiva del presidente Rafael Correa a su Ministra de Vivienda, ante las múltiples denuncias por irregularidades en la construcción de varias casas, era necesaria para sostener su candidatura, finalmente anunciada, para Alcalde de Guayaquil, ciudad que se ha convertido en el objetivo declarado de la guerra política y mediática de la Revolución Ciudadana.

Diseño

© Copyright 2008. Compañia Anónima EL UNIVERSO. Todos los derechos reservados.