Entramos al 2009, un año cargado de vaticinios no muy placenteros. Tanto se ha dicho de la crisis mundial y de su impacto en nuestra economía que aquello que nos pueda venir ya lo conocemos: “Guerra avisada no mata gente”. Reciban ustedes mis mejores deseos de un año de fecundo trabajo en bien de la familia y del país. Ecuador necesita del concurso de todos los ecuatorianos; nuestra gente requiere inyecciones frecuentes que contengan optimismo. Si es verdad que la unión hace la fuerza, pues unámonos sólidamente para crear una potencia gigante que destruya las consecuencias negativas de la crisis. Detallo a continuación algunos elementos de la vida real que nos pueden servir de acicate para reflexiones sesudas:
-Llevamos dos años hablando profusamente del “cambio” que necesita el Ecuador: cambio de instituciones, de leyes y de actitudes frente a las responsabilidades personales y sociales; hemos comenzado a sentir su presencia real con la introducción de nuevos marcos legales; en los próximos meses la sentiremos más cuando se expidan leyes derivadas de la Constitución vigente.
-Frente a los cambios es menester una actitud generosa y crítica a la vez. Generosa para saber despojarnos de privilegios que ofenden al tejido social de la comunidad ecuatoriana; crítica para estar de acuerdo solamente con aquello que es indispensable cambiar y para evitar que bajo la bandera del cambio se termine con instituciones democráticas y se ceda paso, irresponsablemente, a leyes que ponen en riesgo la unidad nacional y la paz que debe reinar en un conglomerado humano que pretende modificar comportamientos y organizarse de una manera sensata, justa, ecuánime y solidaria.
-Los festejos de Navidad y fin de año, motivados ahora por un feriado excepcional, mostraron de manera fehaciente algunas lacras sociales.
Carecemos de planificación y por esto somos presa de la improvisación: los alimentos pueden adquirirse con tiempo, no el último día; cajeros automáticos o bancos en un feriado masivo son “misión imposible”; el medio de transporte debe ser revisado con antelación; se lo debe probar al menos veinticuatro horas antes del viaje. Una mala experiencia es buena consejera: no intente aprovisionarse de combustible al comienzo de un feriado ni el día de su retorno; elija el destino de su desplazamiento oportunamente; haga sus reservaciones a tiempo; lleve consigo lo que sabe que va a necesitar; no pague “a última hora” los costes de su improvisación.
Observe las normas de tránsito vehicular. Recuerde que los “vivísimos” crean las torpezas más grandes y peligrosas. Los embotellamientos sufridos en la provincia de Santa Elena fueron causados por conductores que invadieron carriles prohibidos para adelantarse a quienes pacientemente avanzaban al ritmo de la columna vehicular.
Se ha demostrado que Ecuador tiene ganas y dinero para divertirse; que nuestra infraestructura turística es insuficiente para una demanda masiva; que nuestras playas son maravillosas y que sí nos importa la vida familiar. Esmeraldas, Manabí, Santa Elena, Guayas, El Oro: destinos excepcionales para la temporada iniciada con frenesí y mucho éxito.
Queda tinta en el tintero, amigas y amigos. Feliz año 2009.