Martes 06 enero País

Danza, baile, comida y bebida

Fernando Álvarez, organizador de la Diablada en la comunidad Guanguibana, indicó que más de 100 comuneros, entre niños, adolescentes y adultos, hombres y mujeres, participan de la comparsa, sin importar que para llegar al centro de Píllaro les tome alrededor de una hora de intenso baile.

 “A ellos les queda la satisfacción de ser los que transmiten la tradición de generación en generación”, indicó.

Explicó que entre el 1 al 6 de enero participan por más de una ocasión en las partidas.

 Explicó que después de la primera vuelta que dan al Parque Central toman un descanso de aproximadamente una hora para comer e hidratarse; luego salen a su segunda vuelta, antes de retornar a la comunidad, en donde les espera más baile, comida y licor.

Édison Guachamín, director de la escuela de Danza del Municipio de Píllaro, explicó que los integrantes de las danzas se sienten comprometidos con la tradición y tienen como misión transmitirla para que se mantenga por muchos años.


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