El nuevo concepto de cirugía endoscópica de columna es tratar el disco inflamado que produce dolor antes de que este siga degenerándose.
La indicación primaria de esta cirugía endoscópica fueron las hernias discales, que se empezaron a estudiar hace más de veinte años.
Al principio solo se podían operar las hernias foraminales, ubicadas justo en el agujero por donde sale el nervio, que es la zona de más difícil acceso con la cirugía tradicional.
Ahora, a partir de cualquier hernia se pueden solventar problemas como la estenosis foraminal o las discopatías que antes no podían ser tratadas.
Se evalúa el interior del disco intentando de esta manera que vuelva a funcionar.
Luego se practica la cirugía con anestesia local, con 5 milímetros de incisión, dilatando los tejidos para evitar cortarlos, lo que provocaría una fibrosis (formación de tejido fibroso en un órgano del cuerpo).
Esta técnica se descubrió por casualidad cuando unos radiólogos americanos pincharon los discos para poder diagnosticar, inyectando un contraste dentro del ellos.
Había pacientes que después de ser inyectados decían sentirse mejor. Se dieron cuenta de que la descompresión del disco ayudaba a mejorar al paciente.
El doctor Rudolf Morgenstern está empezando el tratamiento con células madre en el interior del disco para poder regenerarlo.
En este tratamiento se utilizan factores de crecimiento, parte de la sangre con mayor capacidad vital del paciente, que es extraída durante la intervención y dentro del disco se hace un estudio para repararlo o para hacer que la reparación sea más rápida.
Con un tubo de menos de 5 milímetros se puede limpiar el material degenerado que hay dentro del disco y poner células nuevas que se convertirán en tejido del propio paciente.
En la cirugía endoscópica no se cortan los tejidos, solo se dilatan.
Es una cirugía hecha para que el paciente no sufra una agresión y pueda retomar su actividad laboral cuanto antes, sin ninguna cicatriz.