Domingo 04 enero Migración

Migrantes golpeados por la crisis afrontan futuro incierto

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El pasado 19 de diciembre, 94 ecuatorianos fueron deportados de EE.UU., entre ellos decenas que intentaban ingresar clandestinamente a ese país, de donde otros emigrantes retornan por la falta de trabajo y el aumento de redadas contra los ‘sin papele

Miles están sin trabajo, los más antiguos han perdido  sus ahorros invertidos en casas, negocios y departamentos. Unos optan por un regreso forzado y los que aún tienen empleo se escurren entre los rincones, escondidos de las redadas  contra los que trabajan ilegalmente.

En el caso de EE.UU., el trabajo no faltaba y el dinero fluía sin cesar, pero el 2008 fue diferente para más de 30 mil ecuatorianos en España y otro número indeterminado en EE.UU. que se quedaron sin empleo, tras la crisis que llevó a la quiebra de bancos y cierre de empresas.


Miles  han sido deportados y otros están a la espera en diversas cárceles estadounidenses.

La noche del pasado 19 de diciembre un vuelo chárter pagado por el gobierno estadounidense devolvió  a 94 ecuatorianos, la mayoría de ellos detenidos en el interior de EE.UU.

El cuencano Luis Ramírez cuenta que tras haber permanecido 20 años en ese país, una mañana mientras trabajaba en su tráiler nuevo fue detenido por la Policía tras constatar que  la licencia era falsa. “Por una parte mejor que regreso, porque Nueva York ya no es lo que era antes”, dice al recordar que llegó a percibir  hasta $ 4 mil semanales, pero  los contratos que tenía con el gobierno local para sacar la basura de la ciudad en su tráiler  escasearon.

Alberto Plúa, residente desde hace quince años, comenta que mientras viajaba de Chicago a Nueva York, el pasado 3 de noviembre, el tren se paró, ingresó la Policía, pidió papeles y lo detuvo por indocumentado.

“Los agentes de Migración están en todos lados: en los trenes, en los buses, en las calles. Hay más redadas  que antes, no quieren tener a mucho ilegal porque no hay empleo”, dice.

Las deportaciones de EE.UU. por indocumentados registran las cifras más altas en el 2008. De 1.414  en el 2007 subió  a 2.245, solo hasta noviembre pasado, según la Policía de Migración.

El incremento de un 62% es incluso superior al  registrado a nivel de  latinoamericanos deportados en ese año. Según el Departamento de  Seguridad Nacional de EE.UU.,   323.000 latinos fueron regresados a su país, 20% más que en el 2007.

Tras desatarse la crisis inmobiliaria y financiera, miles de migrantes se quedaron sin empleo y ahora engrosan las filas de desempleados que van a las calles en busca de trabajo, donde se arriesgan a ser detenidos por la Policía, señala Walter Sinchi, presidente de Alianza Ecuatoriana en Queens, Nueva York.

Además de las redadas en ese país, 41 estados presentaron  más de 1.300 medidas  que buscan limitar  beneficios y servicios  a los ‘sin papeles’.

Sin trabajo y cansados de ese ambiente hostil, los migrantes optan por un regreso forzado. Algunos llegan con lo poco que pueden, como  Raúl Mosquera a su natal Guayaquil.

“Estados Unidos dejó de ser ese sueño americano”, dice al recordar los 4 mil dólares mensuales que percibía en el 2001 y los menos de 800 mensuales que llegó a recibir entre diciembre del 2007 y febrero pasado por las pocas horas de trabajo que tenía. Recuerda que vivió encerrado  por temor a  ser detenido por indocumentado hasta que en junio decidió volver.

“Mucha gente quiere regresar y está empeñada en eso, pero también está de por medio la situación en Ecuador y ya no saben dónde está peor, acá o allá”, refiere Sinchi, el dirigente de Alianza Ecuatoriana.

Paradójicamente, ese escenario de crisis, redadas y desempleo no asusta y aún es atractivo  para otros ecuatorianos que piensan que la situación “no puede estar peor que aquí”. Ángel Zhipi, oriundo de Cañar, está convencido de ello.

Taxista, nativo de Cañar y   padre de dos hijos, Zhipi  cuenta que ya estuvo en EE.UU. entre 1996 y el 2001, y ahora lamenta haber regresado a Ecuador. “El trabajo está demasiado malo. De las cuatro de la mañana hasta las ocho de la noche a veces se hace unos quince dólares. En EE.UU., por más nuevo que sea,  sí se saca unos $ 300 a la semana”.

Con esa idea, en octubre pasado pactó con un coyote en  12.500 dólares  para que lo llevara a EE.UU.,  y canceló la mitad, pero solo llegó hasta la frontera, de donde fue deportado. Ahora  piensa en otro intento de viaje.

Otros azuayos como  Adrián Ortiz, Román Álvarez y José Torres, también deportados, dicen que lo volverán a intentar.

Ese deseo de migrar para salir de la crisis también está  entre quienes cada semana se reúnen en las esquinas de las calles Luque y Antepara en busca de un trabajo. Martha Moreira, madre de dos hijos,  es una de las tantas mujeres del lugar que sueñan con salir del país. España, por el idioma, es el destino ideal.

Pero la situación en el país ibérico no difiere de la de EE.UU. La crisis inmobiliaria que lo  afectó en el 2008 dejó sin trabajo a 30 millones de personas,  30 mil de ellas ecuatorianas, según el gobierno español.

La mayoría se mantiene con el subsidio temporal que le da el Estado. El monto, si es que el estatus es legal,  depende de los años laborados y el tipo de trabajo, por ello hay una lucha por buscar empleo. Otros, cuya situación es más complicada, optan por  retornar, dice   Cecilia Carrillo, dirigente de la Asociación Llactacaru, en Barcelona.

Álex Escobar es uno de los que regresó. Lo hizo  el pasado viernes con su esposa y sus dos hijos, tras residir nueve años en Tarragona, donde vendió  los  bienes  a fin de recuperar algo de lo invertido en  la pequeña empresa de transporte que  le había dado una vida cómoda a su familia.

En esa misma crisis está su amigo Édison Zambrano; él tiene  cinco meses de plazo para desalojar el departamento adquirido hace dos años tras el retraso de las últimas 8 cuotas de 900 euros (1.260 dólares) cada una.

No obstante, pese a la crisis, al igual que EE.UU., España  no deja de ser una vía de escape  de la situación económica y aunque los contratos laborales colectivos que coordina la Unidad de Verificación y Control (UVC) de la Cancillería han disminuido de 1.593 en el 2007 a 726 hasta agosto pasado, los que se tramitan de manera individual  superan los 9.200.

Francisca Sánchez, funcionaria  de la Sección Laboral del Consulado español, explica que se trata de contratos individuales cuyos trámites se inician en España y la mayoría  son de   ecuatorianos que consiguen trabajo para familiares.

En la UVC también se indica que se registra un promedio diario de 150 personas interesadas en trabajar en España, y en el banco de datos el número de aspirantes  supera los 35 mil.

El drama de los migrantes desempleados por la crisis deriva en otra preocupación  para los hijos y familias que ahora reciben menos  remesas. Jéssica Mendoza, por ejemplo,  se vio obligada a bajar   de   800 dólares a 300 el envío para su madre y su hija, tras perder el empleo y  el departamento en Barcelona.

El bajón en las remesas  se reflejó a lo largo del 2008. Los tres primeros trimestres de ese año dan cuenta de $ 2.177,6 millones, $ 85 millones menos de  los $ 2.262,2 millones  recibidos en el mismo periodo del 2007.

Aunque el Banco Central no maneja proyecciones, por la tendencia a la baja, el analista Miguel Chiriboga estima que las remesas en este año pueden caer entre un 8% y 10% respecto al 2007, cuando ingresaron 3.087,8 millones de dólares.

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