LIMA. Instalaciones del Banco Financiero en la capital peruana.
Maqueta del proyecto View Tower, de Naranjo Ordóñez.
Hasta el año pasado funcionó en Quito industrias Pinto.
Sencillo, mi querido Watson: “Estabilidad económica y seguridad jurídica. El sector privado no necesita mucho más para generar nueva inversión”.
Esta frase, citada por Esteban Hurtado, gerente del Banco Financiero del Perú (propiedad del grupo financiero Banco Pichincha, que hoy cuenta con 35 oficinas en Lima y 10 en provincias), da cuenta de las razones de un fenómeno creciente: la inversión de capitales ecuatorianos en Perú.
El primero en hacerlo público fue el empresario Mauricio Pinto, que en marzo pasado anunció la apertura de una sucursal textilera en Perú, donde desde el primero de abril de este año funciona Empresas Pinto Perú S.A., en Santiago de Surco, distrito de Lima, y según registros, emplea a 72 personas.
En ese momento Pinto destacó las ventajas que ese país ofrece al inversionista: acceso al crédito, posibilidad de leasing en maquinaria sin restricciones, flexibilidad laboral, mercado interno robustecido y puertas abiertas para salir a exportar.
En efecto, “hay algunas empresas que al no haber firmado Ecuador el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos prefieren exportar desde Perú (donde el TLC comenzará a regir desde mañana)”, señala Margarita Zambrano, presidenta de la Cámara de Comercio Ecuatoriano-Peruana (Camepe).
En uno de los múltiples materiales promocionales que la agencia para el fomento de la inversión extranjera en Perú (ProInversión) distribuye a través de sus embajadas en todo el mundo, se destacan otros acuerdos comerciales (acceso preferente a la Unión Europea (UE) y 32 convenios bilaterales de inversión, entre ellos con China), así como un marco legal favorable a la inversión extranjera que le ha merecido la clasificación como “primer país en América Latina por receptividad del gobierno a la inversión (WEF)” y segundo por protección a la inversión extranjera, según el Banco Mundial.
Además de garantías al inversionista como convenios de estabilidad jurídica (por 10 años) y tributaria, derecho a la no discriminación y estabilidad en los regímenes de contratación laboral e Impuesto a la Renta, el Perú “vende” sus cifras macroeconómicas: crecimiento del 8,9% del PIB en el 2007, crecimiento sostenido desde el 2002 y proyección sobre el 7% anual los próximos dos años, triplicación de exportaciones en 5 años, aumento de la inversión del 20% anual y una de las calificaciones más bajas de la región en riesgo país: el miércoles pasado se ubicó en 141 puntos (1,41 % por encima de los bonos del Tesoro de Estados Unidos).
Según Sofía Castro Jurado, gerenta de TP Consulting, una de las firmas consultoras que apoyan en el área legal y tributaria a empresas ecuatorianas interesadas en establecerse en Perú, otro incentivo ‘seductor’ es el drawback que promueve la exportación no tradicional a través de la restitución de derechos arancelarios a los productores-exportadores y cuya tasa fija en el Perú equivale al 5% del valor FOB exportado. Sin embargo, su mantenimiento está en discusión debido a que la OMC lo consideraría como un subsidio.
La asesora afirma que “en el último tiempo está yendo a Perú inversión ecuatoriana como antes no había ocurrido”, y señala, de acuerdo a las empresas que les contratan, que esta tendencia incluye al sector industrial y agroexportador (floricultor y maderero), y al pesquero.
La agresiva estrategia del gobierno peruano, que se concretó en dos misiones de intercambio binacional el año pasado (en febrero y junio) y un desayuno en noviembre pasado, dirigido al sector minero, que contó en todos los casos con la participación de autoridades de alto nivel de ese país (ministros y autoridades de ProInversión, así como de la Cámara de Comercio de Lima), y la distinta situación local, ha calado entre ciertos empresarios ecuatorianos.
María Teresa Villena, consejera comercial de la Embajada de Perú en Ecuador, confirma que ha habido un aumento en el número de consultas y señala que “de cada siete consultas diarias, tres son de empresarios interesados en invertir en Perú”, lo cual interpreta como un saludable proceso de “internacionalización” de las empresas locales. Considera que la cifra de ProInversión que da cuenta de 53,5 millones de dólares en inversiones privadas ecuatorianas en Perú en el 2007, “no es ni remotamente cercana a la realidad”.
Como ejemplo está la participación de las constructoras ecuatorianas Hidalgo & Hidalgo y Conorte en el consorcio Binacional Andino (en asocio con la empresa peruana Construcción y Administración S.A.), que ganó en el 2005 la licitación para construir el tramo del puente Pucusana-Cerro Azul-Chinca-Pisco-Ica, de la red vial (de 223 km) que unirá a Lima con Ica. La inversión estimada es de $ 192 millones, en tres fases, y el plazo de concesión es de 30 años. El otro proyecto vial que fue adjudicado al mismo consorcio en el 2007 es el tramo 5 del corredor vial interoceánico sur, que tiene una extensión de 827.106 kilómetros. La inversión estimada es de $ 183,4 millones y la concesión tiene una duración de 25 años.
Aunque lejanas a la realidad, las cifras oficiales de ProInversión muestran un crecimiento sostenido de inversiones privadas ecuatorianas en Perú desde el 2005 (hasta ese año, la media anual era de 40 millones).
ProInversión admite que la cifra registrada para el año 2007 ($ 53,7 millones) es reducida respecto al monto real de las inversiones ecuatorianas en el vecino país, pues en esa agencia solo se declara la inversión como aportes al capital social, modalidad de inversión que en general representa hasta el 25% de la inversión total de una empresa. El registro no es obligatorio.
Alejandro Dávalos, director de la Oficina Comercial de la Embajada del Ecuador en Perú, señala que más de cuarenta empresas ecuatorianas han abierto oficinas e instalado plantas de producción en el Perú en los últimos 10 años en diversos sectores económicos.
Se estima que solo Nirsa S.A., fabricante de Atún Real, invirtió $ 200 millones el año pasado en el Perú en la instalación de plantas conserveras, según el blog Empresas en Perú.