Sin duda alguna este puerto en la Bahía de Banderas, en México, ofrece a los turistas diversión, cultura y descanso. Es el sitio perfecto para disfrutar de unas merecidas vacaciones.
Con gente amable y atenta, Puerto Vallarta recibe anualmente a más de 3 millones de turistas de todo el mundo que llegan en cruceros, por vía terrestre o aérea. Lo cierto es que son responsables del movimiento que hay en los malls, en las galerías, en las tiendas o en los restaurantes de la ciudad, más los que van en dirección a la montaña o a las distintas playas, según el promotor Álvaro Campos Langarica, de la Secretaría de Turismo de Jalisco.
Pero ¿qué impresiona en este puerto del océano Pacífico? Definitivamente la zona de Marina Vallarta, donde se encuentran grandes hoteles como el Westin Resorts & Spa, el Marriot Casa Magna, el Melia Puerto Vallarta, el Velas Vallarta Suite Resort & Convention Center, entre otros.
Es como estar dentro de una urbanización de millonarios, con casas de playa con techos rojos y altas palmeras. Incluso hay tiendas de souvenirs y servicio de taxi o buses destinados para los extranjeros, lo que ayuda a que la estadía sea acogedora y práctica.
Puerto Vallarta no solo es mágico, también cálido. Quizás por eso y la cercanía al lugar, la mayoría de los visitantes, norteamericanos y canadienses, prefiere pasar sus vacaciones en familia o de luna de miel, siendo testigos el atardecer y el sonido de las olas.
Este puerto salió al mundo turísticamente en 1963 cuando en la playa Mismaloya, con aguas de color turquesa y rodeada de montañas, se filmó la película La noche de la iguana, bajo la dirección de John Huston y la actuación de Richard Burton, Ava Gardner y Deborah Kerr. Pero la fama de Puerto Vallarta no fue precisamente por la cinta, sino por el intenso romance entre Richard y Liz Taylor (ambos eran casados).
El romance continuó y después de un tiempo Richard se casó con Liz y le compró una casa con vista al mar en la zona Gringo Gulch, una colonia de norteamericanos ricos. Su otra mansión tenía vista hacia la montaña. Pero las unía el famoso Puente del amor y la reconciliación. Se dice que cuando la pareja discutía, cada uno se iba para su casa.
Después de este idilio, Puerto Vallarta fue el blanco de inversionistas extranjeros que apostaron al turismo, y no les ha ido mal.
En la montaña Mismaloya, en 1987, también se filmó la película Depredador con Arnold Schwarzenegger; como prueba de ello, aún se encuentra el helicóptero que se utilizó en el rodaje. En este lugar también hay restaurantes donde se pueden degustar platos a base de mariscos o carnes.
Además, la zona es propicia para hacer excursiones, ver mariposas de múltiples colores y aves tropicales, así como montar en bicicleta o cuatrimoto.
Olor a mar
En la parte céntrica de Puerto Vallarta y a orillas del mar se encuentra el malecón, donde se siente y respira la brisa. Mientras se camina por sus calles empedradas se puede topar con el famoso caballito de mar de Zamarripa o la escultura de los delfines, que es el símbolo de la hermandad de los pueblos.
Aquí se respira cultura. Dos veces al mes hasta abril se presenta la Caminata del Arte, donde pintores, escultores y artistas de la zona presentan sus obras más recientes.
Y si quiere comprar, en las tiendas del malecón encontrará anillos, brazaletes y pendientes con diseños modernos y precolombinos. También ropa tradicional mexicana y artesanías hechas a mano.
Aunque en el día las vitrinas no llaman mucho la atención, en la noche cautivan por estar muy iluminadas. Como también seduce la música en vivo que se escucha en los bares, donde venden tabacos cubanos y mexicanos, y la bebida más famosa de México: el tequila.
¡Uf!, y si se quiere comer rico y relajado, hay muchos restaurantes, con balcones o terrazas, reconocidos por sus platos gourmet hasta otros más sencillos y baratos.
Actividades marinas
Con 41 km de playa en Puerto Vallarta se pueden hacer muchas actividades acuáticas como pesca deportiva, velerismo, esquí, kayac, buceo, paseos en barco o lancha. Además es una experiencia inolvidable el navegar en estas aguas durante la puesta del sol. Para ello hay varios tours para los turistas.
Incluso hasta marzo podrán observar las ballenas jorobadas, que llegan en su proceso reproductivo en busca de aguas más templadas. Es una de las especies marinas más espectaculares que existen, no solo por medir cinco metros, sino por sus saltos y por la tranquilidad con que aceptan la presencia del hombre. Un escenario encantador que vale la pena disfrutar.