Conozco a un amigo homosexual de edad media a quien quiero y deseo encontrar la manera de ayudarlo a que salga de esa vida, solo que no sé si él quiera cambiar. Es cristiano y pienso que ese es un punto a favor para que pueda salir de eso. No vivió con sus padres. Es buena persona y tiene una pareja. Pero mi duda es cómo puedo lograr que cambie, ¿qué método y qué herramientas debo utilizar para ayudarlo a que lo haga?, ¿hasta qué límite debo meterme en su vida? Yo haré cualquier cosa para lograr que él cambie, ¿pero cómo obtengo buenos resultados?, ¿cómo logro que él se convierta en una persona heterosexual? He leído que las personas que son hijos únicos tienen más riesgos de llegar a ser homosexuales. ¿Es cierto eso?
Quisiera el consejo de un especialista en el caso y además de otra persona que tenga verdaderamente a Dios en su vida. Tengo la convicción de que Dios no está contento con las prácticas homosexuales.
Por último, quisiera que me recomendara un lugar donde pueda encontrar ayuda o una página web que hable del tema.
N.N.,
Guayaquil
RESPUESTA 1: Si él es cristiano sabrá encaminar su homosexualidad. No hay un método que usted pueda aplicar para realizar un cambio en una persona de edad media (30, 40 años). Los cambios de sexualidad se dan en la adolescencia, donde está instalado el proceso de identificación, y es una etapa clave para formar su sexualidad. En psicoanálisis se dice que hay en esta etapa una reivindicación del edipo, es decir, si hubo fallas en las etapas anteriores en esta parte se arreglan, si hay los elementos necesarios para hacerlo. A un amigo se lo debe aceptar como es, y si él siente la necesidad de pedir ayuda puede acudir a recibirla, si no usted lo puede hacerlo a bajo costo en el Hospital Lorenzo Ponce, ahí logrará aceptar la condición de este. El hecho de ser homosexual no tiene nada que ver con la condición humana, él seguirá siendo bueno sea o no homosexual. No es verdad que los hijos únicos tengan más riesgos, los que carecen de una buena imagen identificatoria sí, sean o no únicos. En el caso masculino, cuando hay ausencia del padre o de una imagen sustituta adecuada, o son hijos de padres maltratantes, de madres posesivas que han anulado la imagen paterna, entre otras.
Para terminar le digo que la tolerancia es importante para guardar una buena amistad.
Paquita Brito,
Psicóloga clínica.
Telfs.: 252-3261, (09) 928-0444
RESPUESTA 2: Es muy significativo el hecho de que empiece enunciando lo mucho que aprecia a su amigo, seguramente por una serie de atributos ha logrado esa estimación. El hecho de ser homosexual es otra de las características que lo definen como persona o sea quien es. El tema homosexual puede ser polémico, pero se ha llegado a ciertos consensos a nivel científico, luego de múltiples análisis: biológicos, psicológicos, sociológicos, antropológicos de salud pública, jurídicos, entre otros, para afirmar que la homosexualidad no es una enfermedad mental, así se pronunció la Asociación Americana de Psiquiatría en 1973 y más tarde organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS). Usted debería preguntarse si es correcto “hacer cualquier cosa” para que él cambie, cuando no hay indicios de que él quiera hacerlo, además le recuerdo que las terapias de “conversión o reparadoras”, para intentar “curar” la homosexualidad, no son aceptadas como válidas, no solo por su poca eficacia sino también por los peligros y cuestionamientos éticos que plantea; al respecto, la Asociación Americana de Psiquiatría dice: “Esfuerzos recién publicitados para repatologizar la homosexualidad afirmando que puede ser curada frecuentemente están motivados no por la investigación científica o psiquiátrica rigurosa, sino a veces por fuerzas religiosas y políticas que se oponen a derechos civiles plenos para hombres gays y para lesbianas”. Puede serle útil leer una página en internet sobre homosexuales cristianos (http://www.atrio.org/?page_id=41).
Dr. Germánico Zambrano Torres,
Psiquiatra - Sexólogo. Centro de Salud Mental y Sexual Gercom.
Telf.: (04) 239-0381
Esposo y padre maltratante
Soy esposa y madre de dos hijos adultos y vivimos en la misma casa. La vida de mi esposo en su juventud fue muy conflictiva y hubo maltrato familiar, y el resultado de eso es que él es muy irritable e incomoda con su carácter al resto, lo que ha conllevado a problemas actuales con mi hijo de 23 años, quien trabaja, se costea sus estudios y colabora con una mensualidad. Los inconvenientes han llevado a que ambos se peleen y ofendan hasta llegar a un hostigamiento por parte de mi esposo y a que mi hijo lo irrespete. Esto ha generado mucha tensión en casa que si no se va el uno se va el otro, pero yo quiero que ninguno de los dos se vaya y mejore nuestra relación familiar. Esto ha hecho que me deprima terriblemente y cada vez que hablo del tema él se pone peor, ya que no quiere reconciliarse con su hijo sino irse, como si a él no le importaran ya la familia ni el hogar. Yo sé que el hombre es el eje del hogar, pero él no lo muestra de esa forma, pues siempre me ha ofendido verbalmente. Por mi edad no me puedo ir a trabajar. ¿Qué puedo hacer?
N.N.
Guayaquil
Su esposo asume la posición que la principal forma de relacionarse dentro de su familia es mediante la agresividad verbal. Pero de esta manera los vínculos familiares se deterioran. Al parecer, él no considera que existan otras posibilidades de abordar las dificultades con su hijo y con usted, porque se satisface personalmente con esa actitud agresiva. Si bien su esposo fue objeto de maltrato familiar, eso no necesariamente implica que él tenga que hacer lo mismo. Él ha elegido ser como es y de esta manera no se constituye en eje del hogar, sino en su garrote. Usted y su hijo, como sujetos particulares, tienen el derecho de defenderse.
Sin embargo, quisiera hacer notar lo que usted señala: “Que él siempre me ha ofendido verbalmente”. Supongo que ese “siempre” indica que el maltrato fue así desde el principio de la relación de pareja. Aquí surgen algunas preguntas: ¿Por qué lo permitió usted desde el inicio?, ¿por qué continuó, a lo largo de los años, con una relación donde usted era maltratada constantemente? ¿Ha hablado usted al respecto con alguien? De manera emergente, usted puede apoyarse en sus dos hijos adultos.
Pero la sugerencia principal es que visite a alguien calificado para escucharla.
Dr. Juan de Althaus Guarderas,
Psiconalista.
Telfs.: 268-3306, (09) 713-3367
Dolores de cabeza
Tengo 45 años y sufro de dolores de cabeza muy frecuentes, he ido al otorrino, al oftalmólogo, al traumatólogo y por último al neurocirujano. He realizado todos los exámenes de diagnóstico que me han recomendado pero ellos me han dicho que no tengo nada en relación con sus especialidades. Mis dolores de cabeza siguen y quisiera resignarme a tener que vivir con ellos, pero hay días en que es insoportable. El otorrino me dijo que podrían ser los dientes, pero en realidad no le creí mucho ya que no tengo molestia en ellos. ¿Me puede explicar si pueden ser los dientes?
Omar,
Guayaquil
En realidad por lo que me comenta podría sospechar que es un problema de bruxismo. Es el rechinamiento inconsciente de los dientes (en su mayoría cuando duerme) y es provocado por mala mordida y estrés, muy común en todos, pero la mala mordida puede ser por mala posición dentaria, ausencia de piezas, restauraciones altas, erupción de muelas de juicio, entre otros. Esto provoca que la articulación temporomandibular, que se encuentra a la altura de los oídos, se vea alterada en su posición y provoque estos dolores, siendo más intensos en etapas de tensión. Para diagnosticarlo debemos colocar un plato neuromiorrelajante para inducir que la articulación llegue a su posición normal. Si estamos en lo correcto sus dolores de cabeza van a ceder, luego del uso de este plato hay que realizar un análisis funcional para determinar el plan de tratamiento.
Dra. Alba Zanabria,
Odontología estética.
Telf.: 268-3324