Es tan sencillo como la pregunta en que se fundamenta: ¿qué estás haciendo? El Twitter (www.twitter.com) es un fenómeno reciente en las redes sociales del internet. Qué haces, qué lees, qué sugieres, qué opinas. Una frase, pueden ser dos líneas con máximo 140 caracteres. Todo un reto de síntesis.
Son los unos conectados a los otros; cada uno siguiendo a personas inscritas en el sistema, que a su vez siguen a otras, de manera casi infinita, estableciendo una red impresionante que, si se utiliza de manera ambiciosa en términos de conocimiento, puede ser un océano maravilloso de información.
El Twitter (algo así como el cantito de los pájaros, si se lo traduce) es en esencia compartir. ¿Cómo más se los describo para los que no lo conocen? Ya. Es un blog enano, por eso se le llama microblogging, en donde ese compartir se puede hacer por internet o vía mensajes de texto de un celular (obviamente también, si el modelo es actualísimo con internet incluido, puede recibir las actualizaciones en el mismo teléfono). Es el ejemplo vivo de lo que es el internet de hoy: un medio para intercambiar, que no acepta ya emisores todopoderosos que escriben o transmiten algo para que los demás lo reciban de una manera pasiva. Ahora la consigna es debatir, opinar, criticar, incluso desafiar.
El fenómeno está por todas partes. Por supuesto que Ecuador también es parte de la twittósfera, como ya se llama a todo el bosque de twitteros, pero la fuerza mayor la tiene el país en donde nació en el 2006: Estados Unidos. Según un reciente estudio (1) realizado por la compañía de marketing en internet, HubSpot, siete de cada diez nuevas cuentas de este servicio (que tiene de 4 a 5 millones de usuarios) se abrieron en el 2008 a un ritmo último de 5.000 a 10.000 por día.
Que se lo puede usar para tonterías, criticarán algunos. Eso siempre dependerá de los gustos. Si una red de amigos (porque se puede hacer que todo su círculo de amistades se una a twittear) está a gusto intercambiando mensajes que dicen “me voy a dormir”, “estoy comiendo un encebollado” o “quiero un bolón con chicharrón”, pues ese es su derecho. Lo que sí es cierto es que esa ventanita de 140 caracteres en la que puedo “seguir” y tener “seguidores” de mis actualizaciones puede aprovecharse y mucho. Busquen los grupos de sus profesiones con Google. Hay guías (2) que pueden ayudar y twitteros que ofrecen sugerencias muy inteligentes y agudas sobre a quién seguir, incluso según especialidades puntuales (3 y 4).
Yo rastreo a periodistas de varias partes del mundo, a profesores de comunicación, a investigadores. Los ingenieros, los médicos, los políticos buscarán a sus pares. Y cada uno podrá tener una red cada vez más grande para saber qué leen, qué opinan o sugieren gente que, en un pasado muy reciente, podríamos creer inalcanzables.
¿Britney Spears al alcance? Pues eso también es posible para los que gustan de las estrellas. Solo hay que bucear para encontrar los peces. Pónganse el tanque de oxígeno. Mientras más profundo, más productivo.
(1) http://tinyurl.com/89jxry
(2) http://tinyurl.com/28qssn
(3) http://tinyurl.com/5adf9k
(4) http://tinyurl.com/9xecxt
http://www.periodismoenmetamorfosis.blogspot.com