El mundo ha mantenido hasta ahora una orientación global separatista, no inclusiva y abierta a prejuicios de todo tipo, según Cristóbal Cobo, director de la Fundación Quitsato, entidad dedicada al rescate de los valores culturales y arqueológicos del país.
Por ello, el mundo necesitaría un cambio de brújula basado en principios éticos y morales y en aplicaciones tecnológicas que facilitarían la comprensión de la vida y la construcción de un pensamiento común. “Debemos promover una visión más equitativa de muchas cosas que nos rodean, tangibles como intangibles, por ejemplo, dejar de pensar que en el planeta hay gente arriba y otros que están abajo, eso provoca rencor y resentimiento”, indica Cobo, quien menciona que en países sureños como Argentina y Australia han propuesto métodos de orientación en que el Sur está arriba y el Norte abajo. “Parece una revancha”.
Una moneda e idioma comunes en el mundo serían parte de esta visión que es estudiada en la prestigiosa Universidad de Cambridge (Reino Unido), gracias a que una profesora de esa institución llegó al reloj solar construido por la Fundación Quitsato, en Cayambe, para recoger información sobre tal iniciativa, afirma Cobo.
“En Francia también hay instituciones que investigan esta visión del mundo, y una escuela en Ibarra la utiliza para enseñarles a sus estudiantes cómo funcionan las estaciones, el movimiento de la tierra, el clima. Así lo aprenden más fácilmente”, agrega este ecuatoriano, quien en sus charlas califica como un costumbrismo histórico sin soporte científico pensar que el Norte está arriba, pero que tal idea nació cuando los antiguos navegantes europeos tomaron a la estrella Polaris de la Osa Menor como referente de orientación. Por eso los primeros mapas comenzaron a ser expuestos con el Norte arriba.
Pero el Oriente (que significa origen), también llamado Este, por ser el lugar de salida del sol es el punto de referencia más fijo que podemos tener con respecto a nuestro planeta y el cosmos. Por ello, Quitsato ubica el Oriente a nuestro frente, el Norte en la izquierda (es más, Norte significa “izquierda” en idioma indioeuropeo), el Sur hacia la derecha y el Oeste a nuestras espaldas.
Esta es una visión que nace del Ecuador, enfatiza Cobo, porque es lógico que desde nuestro país (cuyo nombre viene de “igualador”) busquemos medios y mecanismos que nos ayuden a comprender mejor la igualdad en el planeta, y a la vez a amortiguar la crisis ambiental y económica que estamos experimentando.
“Debemos comenzar a percibir, sentir y observar la naturaleza, porque ahí está la enseñanza de la vida. Debemos alzar nuestras miradas y percibir el entorno tal y como se presenta, y simplemente nos daremos cuenta de que el Norte no se encuentra arriba ni el Sur abajo”.
Así lograremos una visión más natural y positiva del planeta, propone Quitsato, porque si nos ubicamos en cualquier parte del mundo, a excepción de los polos, veremos que los puntos cardinales se proyectan hacia los lados; es así como debemos procesar dentro de nuestras mentes la perspectiva correcta del planeta.
Desde esta perspectiva no existen países de abajo o de arriba, todas las naciones tienen su posición específica. Esta perspectiva también ayudaría a las futuras generaciones a comprender que la línea Equinoccial no es la línea que divide al mundo en dos hemisferios, sino la línea que nos une para hacer un solo mundo que todos debemos compartir por igual, concluye Cobo.
Informes: Fundación Quitsato, que también opera en Cayambe el Reloj Solar (de 54 metros de diámetro) y la hacienda turística Guachalá, (09) 970-1133, (02) 236-3042, www.quitsato.org.