El papa Benedicto XVI exhortó ayer a los mandatarios del mundo a que hagan cambios profundos al sistema financiero global, por considerar que las respuestas a corto plazo para la crisis son insuficientes.
“Nadie pone remiendo de paño nuevo, como Jesús dijo, en vestido viejo”, dijo Benedicto XVI en su bendición de año nuevo ante miles de personas, en la Plaza de San Pedro.
Haciendo eco de un tema similar tratado en la homilía del Día de Año Nuevo, el Papa dijo que la crisis debe verse como un caso de prueba sobre el futuro de la globalización.
“¿Estamos listos para leerlo en su complejidad como un medio hacia el futuro y no solo como una emergencia ante la cual responder con respuestas de corto plazo?”, se preguntó. “¿Estamos listos para hacer una revisión profunda del modelo dominante de desarrollo, para corregirlo de una manera sagaz y convenida?”, agregó.
Benedicto XVI ha hablado frecuentemente sobre la crisis financiera. Aprovechó el Día Mundial de la Paz de la Iglesia católica, que se celebra cada 1 de enero, para dar énfasis en su creencia de que la turbulencia financiera demuestra la necesidad de una mayor solidaridad con los pobres.
“Vista en su profundidad, la crisis debe verse como un síntoma serio que requiere una intervención radical”, afirmó el pontífice.
Durante su homilía, Benedicto XVI dijo también que oraba por el fin de la violencia en la Franja de Gaza y expresó esperanzas de que se logre la paz.