Antes de la Revolución cubana de 1959 se habían filmado aproximadamente 80 películas, entre las que se destacaron La Virgen de la Caridad y Romance del Palmar. A la llegada de Fidel Castro al poder este creó un departamento cinematográfico que dio inicio a nuevas producciones.
Los primeros trabajos, según la biblioteca virtual Wikipedia, fue el documental Esta tierra nuestra, de Tomás Gutiérrez; y La Vivienda, de Julio García Espinosa.
Después nacería el Icaic (Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográficos), que se fundó en marzo de 1959 y que surgió como resultado de la primera ley de cultura emitida por el gobierno de la revolución dirigido por Fidel Castro.
A la hora de evaluar el Icaic no se lo define únicamente como una estructura productora de películas, sino como un centro que difunde e impulsa las prácticas cinematográficas, las cuales, a su vez, marcaron estrategias de emisión y recepción colectivas en buena parte del continente latinoamericano.
Es. además, un campo de fuerzas encontradas dentro de un contexto que también propiciaba el desencuentro con otras resistencias pertenecientes al mismo grupo, señala un artículo publicado por www.juventudrebelde.cu.
Este también anota que Tomás Gutiérrez Alea y Julio García Espinoza fueron de alguna manera los fundadores de ese nuevo cine latinoamericano. En 1952 ambos se encontraban en Roma, estudiando en el Centro Experimental de Cinematografía, atraídos por el impacto del neorrealismo italiano.
García Espinoza ha sido un teórico consecuente con su “cine imperfecto”, en el que los proyectos no se anulan. Estos solo se reservan para otros tiempos que las vuelven a activar, mientras se mantienen latentes.
Siempre el Icaic ha tratado la problemática cotidiana de la sociedad cubana, que es lo más interesante para el espectador, sin embargo, el problema reside en la falta de presupuestos propios, lo cual determina que las temáticas y los géneros sean impuestos por quien aporta el capital, generalmente extranjeros.
Como todas las instituciones en la isla responden al Estado y este al Partido Comunista, es inobjetable la total dependencia del Icaic a las directivas políticas y de gobierno. Un ícono del cine cubano fue el noticiario Icaic Latinoamericano, dirigido por Alfredo Guevara, quien es el actual presidente de Instituto.
La Icaic tiene la Cinemateca de Cuba y el programa de Cinemóviles, que lleva el cine a regiones apartadas de la isla. Entre cortos, medios y largometrajes, suman hoy más de 5.000 títulos. Y han sabido andar de la mano, por estas cinco décadas de Revolución, señala la web juventudrebelde.cu.
Otro acontecimiento importante fue el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, que se celebra cada año en La Habana desde 1979 y es de los más importantes en América Latina.
En tanto, la Escuela Internacional de Cine, Televisión y Video de San Antonio de los Baños en las inmediaciones de La Habana, que financia la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano y Gabriel García Márquez, ayuda a estudiantes latinoamericanos que fueran a Cuba a estudiar dirección, libretismo, fotografía y edición.