Una pareja de turistas franceses y sus dos hijos, cuyo catamarán naufragó en el mar Caribe, fue rescatada luego de cuatro días a la deriva en una lancha de socorro en aguas del archipiélago de Trinidad y Tobago, informó la prensa local.
Lo que terminó siendo un cuento de Navidad bien pudo tener un desenlace trágico para esta familia originaria de Nantes (oeste de Francia), cuya embarcación fue víctima de una violenta tormenta al día siguiente de los festejos de Noche Buena.
La familia había levado anclas desde Martinica en abril pasado y esperaba pasar sus vacaciones en Venezuela, situada a una decena de kilómetros de Trinidad y Tobago, cuando se produjo la catástrofe.
Con el casco de su lancha dañado por la tormenta, Pascal Bazin no tuvo más elección que hacer saltar a su mujer Joëlle, así como a sus hijos Mélanie y Alexis a un simple bote de supervivencia y lanzar una señal de auxilio.
A bordo, los cuatro náufragos sólo disponían de unas botellas de agua, raciones de alimentos, un kit de medicamentos y luces de bengala.
Debido a las difíciles condiciones climáticas, a los guardacostas de los archipiélagos de la región, apoyados por medios aéreos, les tomó cuatro días localizar el domingo por la noche a los náufragos, a la deriva entre las islas Granadinas y San Vicente.