Domingo 28 diciembre Migración

En la 15 y la 15 residen y allá llega la mercadería

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BOGOTÁ. La zona de la 15 con 15 es aquella donde residen los ecuatorianos. Allá llegan los bultos con mercadería, entre otros productos ropa china. El sector es peligroso por la delincuencia.

La avenida Caracas divide el centro de Bogotá en dos zonas de contraste. Hacia el Este empieza el sector comercial, donde  está San Victorino, centro de mayoristas de ropa y otros artículos frecuentado por los comerciantes ecuatorianos; dos cuadras adelante está el centro político y religioso donde destacan la Plaza de Bolívar, el Cabildo de Bogotá, la Casa de Nariño, sede presidencial y más. Es la zona turística. Al Oeste de la Caracas está un lugar deprimido y peligroso, donde pese a existir negocios como ferreterías o almacenes se constituye en zona roja. Ahí hay tugurios, bares frecuentados por prostitutas y borrachos y otros sitios que un taxista dice son de riesgo: “Si das papaya, marchas”, dice.

Este último sector, especialmente la intersección de la carrera 15 con calle 15, es el que prefieren los ecuatorianos para residir en Bogotá. No porque les guste el peligro, sino porque el alquiler es bajo. Los cuartos se alquilan a un promedio de 150 mil pesos (70 dólares) al mes y alojan a unas cinco personas. En esa esquina está el edificio La española, cuya propietaria, doña Magola, solo tiene como inquilinos a ecuatorianos. Viven quienes van temporalmente, quienes ya llevan algún tiempo y hasta los comerciantes mayoristas que surten a los pequeños.

A este sector, en cuyas esquinas hay grupos que fuman y beben licor, llegan a cada momento camiones con mercadería. En su mayoría se trata de ropa china, pero que es embarcada en la frontera con Ecuador. Este es el centro de distribución de lo que algunos vendedores dicen “es contrabando”. Un comerciante de la localidad, que pide no ser identificado, comenta que los ecuatorianos manejan el negocio de introducción de mercancía china, que se la vende no solo en los puestos informales sino en muchos almacenes.

Los mayoristas ecuatorianos adquieren –asegura un minorista de la misma nacionalidad– la ropa china que ingresa sin problemas a Ecuador y se encargan de pasar sistemáticamente, en bultos, ya sea por el puente Rumichaca o los pasos ilegales de Carchi. Ya en Ipiales, Colombia, la mercancía se la transporta en buses o en forma de encomienda por las empresas transportadoras que entregan a domicilio en Bogotá, en la 15 con 15.

Ahí, el ritmo de descarga es intenso. En media hora de la tarde del 20 de diciembre arriban cinco furgones que descargan entre cinco y diez bultos.

Los minoristas ecuatorianos que tienen sus puestos en las calles bogotanas no revelan el nombre de sus proveedores. “No sé de dónde traerán. Yo lo que hago es vender”, dice. Los dueños de almacenes tampoco aceptan tratar el tema.

El periplo
HASTA 38 HORAS EN BUS

Viaje de ecuatorianos
Al menos 30 horas de viaje en bus y 96 dólares de pasaje gastan los otavaleños que van a trabajar como vendedores informales en Bogotá. Para Cali emplean al menos 15 horas. Quienes van a Bucaramanga deben viajar 38 horas.

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