Momento en que Jefferson Pérez (d) recibía la escultura de manos del artista Manuel Velasteguí.
El marchista cuencano Jefferson Pérez Quezada es el ídolo deportivo del escultor guayaquileño Manuel Velasteguí Moreno. Lo admira, según manifiesta, porque es un ejemplo de vida, de sacrifico y de lucha. Y esa admiración Velasteguí quiso demostrarla al obsequiarle una de sus obras. Se trata de una escultura a la que bautizó como El Quijote marchista.
La entrega se realizó durante una visita de Pérez a Guayaquil. El lugar de reunión fue la galería Todo Arte, de Mirco Rodic, ubicada en la ciudadela Urdesa, donde Velasteguí tiene abierta, hasta el próximo 31 de diciembre, una exposición.
“He podido cumplir el sueño de obsequiarle una obra que hice especialmente pensando en él: un Quijote con anillos olímpicos y la gorra característica del campeón”, refiere el escultor guayaquileño, quien describe a Pérez como una persona inteligente, amable y sencilla.
Durante el encuentro, Velasteguí le comentó que al igual que el deportista, él también provenía de un hogar humilde, y a base de esfuerzo, sacrificio y mucho trabajo pudo abrirse camino en el mundo del arte.
Según indica Velasteguí, en la cita conversaron de la posibilidad de realizar, en el futuro, una escultura gigante con la figura de Jefferson Pérez en posición de marcha.