Los centros comerciales del norte tuvieron una concurrencia masiva de compradores, aunque en su interior –hasta ayer– aún se puede circular con tranquilidad y sin atropellos.
En el sur, el ambiente cambió. Esos comercios ubicados en el sector de Guajaló lucieron abarrotados de clientes, a tal punto que no había espacio por donde caminar.
Pese a que el ajetreo por las compras fue intenso, los propietarios de los negocios se daban tiempo para escuchar la cadena del mandatario Rafael Correa, con el volumen de la radio a máxima potencia, que hablaba de la crisis económica.
A más de comprar regalos para agasajar a los niños, las personas dedicaron una parte del presupuesto familiar para adquirir pavos y alimentos para preparar la cena navideña.
El movimiento comercial también afectó al tránsito. En los sectores aledaños a los centros comerciales se tornó lenta la circulación de los vehículos, tanto particulares como de la transportación urbana.