Epítetos como “gorditas horrorosas”, “bestias salvajes” y “pitufos”, “prensa amarillista”, son solo algunos de los calificativos que ha utilizado el presidente de la República, Rafael Correa, en los enlaces radiales del 2007 y 2008, cuando se refiere a los medios de comunicación.
Los ataques a la prensa, a los periodistas y a los dueños de los medios han sido recurrentes en los enlaces sabatinos. “Hay que hacer algo con esta prensa tan mediocre como la que tenemos, con tan doble moral”, ha asegurado en decenas de ocasiones.
Para el presidente de AER-Guayas, Kléber Chica, las ofensas contra la prensa son parte del juego político.
Por ello dice que en la generalidad con la que habla muchas veces Correa “no está referido el agravio. No comparto, pero respeto lo que dice. Tampoco me insmicuyo”, señala Chica.
Por su parte, el director de Ecuadoradio, Miguel Rivadeneira, comenta que el discurso de Correa “ha sido confrontacional”.
De hecho, uno de los enfrentamientos más polémicos fue el del 18 de mayo del 2007, cuando expulsó al editor de Opinión de este Diario, Emilio Palacio, del set en Quito durante el enlace sabatino.
En esa ocasión el periodista cuestionó al Mandatario por decir que la prensa no dijo nada en la crisis bancaria (1999) y arguyó que Correa haya visto la relación de la prensa con la partidocracia y la dictadura militar desde Bélgica, EE.UU. y a través de los libros.
Ese día, estudiantes de diferentes colegios participaron como espectadores del enlace. El Presidente le dijo: “Los jóvenes se han dado cuenta de la calidad de nuestra clase periodística; al menos de ciertos miembros, que incluso ni siquiera manejan bien el castellano”.
Para el experto en Comunicación, Antonio Tramontana, el Mandatario en sus discursos “siempre utiliza el mismo tono, el ritmo y la melodía”.
Dice que el discurso de Correa es reiterativo en “echar la culpa al resto y pasar él como el redentor”.
Sin embargo, no solo los medios locales son blanco de críticas, también organizaciones que agremian a diferentes medios. En el 2007, Correa criticó a la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y la acusó de representar intereses empresariales que se oponen a los gobiernos progresistas.