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Edición del DOMINGO 21 de Diciembre del 2008 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Gabriel Vera, chef de olimpiadas
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Alegría por participar y destacarse en las olimpiadas culinarias.
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Texto: Gabriela Jiménez

Esculpir sobre  hielo es una de sus pasiones. Ser el mejor profesional de las artes culinarias, el deseo que se repite cada día. Su esfuerzo lo llevó a exponer comida ecuatoriana en Alemania.

Una cucharadita de sopa, una porción de puré y una lamida de helado. Ese era el menú que Gabriel aceptaba cuando era niño. Su madre, Loira Ronquillo, preocupada por el poco apetito de su primer hijo, se ingeniaba para que una ensalada tome forma de súper héroe sobre el plato.

A pesar del desencanto por los sabores en sus primeros años, gustaba de merodear en la cocina, con las manos llenas de harina, siempre dispuesto a ayudar a hacer galletas, pasteles y dulces.

Al finalizar el colegio, la pregunta clave de los padres “¿Qué quieres estudiar?, se llevó una sorpresa. “Quiero ser chef”, respondió con tono implacable.

Gabriel tiene 23 años y no solo ha ampliado sus opciones de alimentos, sino que estudia  artes culinarias en la Universidad de Macomb  (Michigan, EE.UU.).

Viajó en el 2005 y le faltan dos años para terminar su carrera. Conseguirá cinco títulos: Artes culinarias, Artes pasteleras, Gestión en hospitalidad, Gestión de empresas y Máster en esculturas de hielo.

Ama experimentar dentro de la  cocina. Tanto así que fue escogido entre 35 alumnos de la facultad para formar parte del equipo que representaría a  la universidad en las Olimpiadas Culinarias IKA 2008, en Erfurt, Alemania, desarrolladas del 19 al 22 de octubre pasado.  Es un evento de arte culinario que  se realiza cada cuatro años, en la que participan más de 2.000 personas, entre profesionales y estudiantes, en representación de aproximadamente 40 países.

Él participó con un bufé a base de comida ecuatoriana: lengua de vaca, hayacas, salchicha de cerdo, cebiches y pavo, y se hizo acreedor a la medalla de plata en la categoría de comida caliente.

“Quiero ser Máster Chef, porque es el rango más alto que se puede conseguir, solo hay 52 en Estados Unidos y para eso tengo que saber preparar de todo. No me importa dormir tres horas diarias si eso significa que mi trabajo quede perfecto”, dice Gabriel, a quien le sobra optimismo y confianza.

Comenta que tiene planeado abrir un negocio en Ecuador, pero el estilo  aún es un secreto. Por ahora su meta es prepararse para las próximas olimpiadas. “Voy a  regresar en el 2012, y ojalá lo haga con un equipo ecuatoriano. Quiero traer el oro para mi país”.

No planea vivir de nuevo en Ecuador, está casado con una norteamericana  y tiene una hija de año y medio, trabaja en un  restaurante  haciendo esculturas de hielo y supervisando a 37 cocineros, creando menús todos los días y corriendo entre la universidad y su familia.

Él cree en su talento, pero asegura que los logros conseguidos son gracias a  la perseverancia,  a disfrutar de su trabajo y a ser minucioso  en cada platillo.

Gabriel dice preguntarse ¿cuántos platos se pueden hacer con una pechuga de pollo y un diente de ajo?, ¿cuántas formas se le puede dar a una sandía?... y no consigue dar una cifra, los alimentos son para él una larga fuente de ideas.

Este guayaco apasionado por las artes culinarias tiene definido un futuro con mandil. Futuro que dice debérselo a Dios, a su familia y a sus amigos.

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