Con una inversión que eventualmente llegará a los $ 10.000 millones, el gobierno federal estadounidense y las autoridades locales buscan restaurar una parte importante del paraíso ecológico que era el sur del estado de la Florida antes de que el mundialmente famoso ecosistema de los Everglades se viera diezmado por casi un siglo de urbanización y desarrollo económico.
La convivencia tan cercana entre el hombre y la naturaleza está acabando con los Everglades.
El plan de rescate implica, además de sofisticadas obras de ingeniería para restaurar el flujo natural del agua en la zona, la compra por el estado de decenas de miles de hectáreas de cultivos de caña de azúcar cerca del pantano.
Pero el centro del problema está el agua. Los Everglades dan la apariencia de ser un enorme pantano, pero en realidad son un gigantesco río de escasa profundidad que recibe el impacto de las 20 millones de personas que residen en el estado de Florida.
Además, al norte de la reserva natural está el núcleo de la industria nacional de cultivo de la caña de azúcar.
Todas esas actividades han forzado a la desviación de los flujos naturales del líquido vital.
Paul Warner, científico ambiental en jefe del Distrito de Manejo de Agua del Sur de Florida, asegura que el proyecto aspira a rehabilitar casi 29.000 kilómetros cuadrados de ecosistemas de las Everglades.
“En la actualidad solo queda la mitad del territorio que constituía históricamente los Everglades”, dijo Warner. “El resto se ha perdido a la agricultura y el desarrollo”.
“Creo que es muy probable que tengamos éxito en la recuperación gracias al compromiso de los gobiernos federal y estatal con esta iniciativa”, asegura, aunque acepta que nunca se recuperará 100% de lo que era la riqueza natural de la región antes de la urbanización de la región.