QUITO. Treinta mujeres, entre ellas 28 colombianas, fueron rescatadas el pasado 10 de diciembre del cabaré Doll House (foto), ubicado en el norte de la capital.
Las treinta trabajadoras sexuales, 28 de ellas colombianas, que fueron rescatadas del night club Doll House, ubicado en el norte de Quito, eran esclavizadas a través de un sistema de deudas. Así dio a conocer la Red Interinstitucional Antitrata la mañana de ayer luego de una semana de investigación.
Las jóvenes, oriundas de las ciudades colombianas de Medellín, Cali y Pereira, eran contactadas en sus poblados.
Los funcionarios de Doll House viajaban hasta allá para engañarlas ofreciéndoles trabajo como impulsadoras de productos o como damas de compañía, a cambio de un sueldo mensual que oscilaba entre los 1.000 y 1.500 dólares, afirmó la vicealcaldesa de Quito, Margarita Carranco.
La primera deuda que las jóvenes adquirían era por el transporte hasta Quito.
El monto dependía si querían viajar por aire o por tierra. Una vez en la capital debían pagar 30 dólares semanales por su manutención.
Lo más costoso era el sistema de multas que se les imponía. Debían pasar una inspección rigurosa de su presentación, desde el cuidado de sus uñas hasta el uso impecable de los uniformes. Además se les descontaba si los clientes mostraban insatisfacción luego de la relación sexual, que tenía un costo de 240 dólares. De esta manera, aseguró Carranco, las jóvenes acumulaban su deuda en lugar de tener ganancias.
Una fuente cercana a la investigación reveló que, de acuerdo con las versiones de las jóvenes, ellas recibían $ 600 mensuales como dádiva, cuando por su trabajo les correspondía alrededor de $ 5.000.
Carranco resaltó además la privación de la libertad que padecieron las jóvenes.
La organización delictiva tenía dos casas para acogerlas en Quito, una ubicada en el valle de Cumbayá y otra en el barrio La Floresta.
De acuerdo con la indagación de la Fiscalía, las jóvenes tenían prohibición de salir de esos inmuebles durante el día; mientras que por la noche laboraban en el night club. Una furgoneta de vidrios polarizados trasladaba a las colombianas desde las casas hasta el cabaré.
Las jornadas de trabajo iniciaban a las 18:00 y se extendían hasta las 06:00, aunque en ocasiones especiales duraban hasta las 11:00. Se trabajaba de lunes a sábado. Si querían salir el domingo debían pagar por ese beneficio y debían someterse a la vigilancia de un guardia. Asimismo se les controlaba sus llamadas telefónicas.
En la casa de Cumbayá, la Fiscalía encontró una habitación que hacía las veces de sala de intervención quirúrgica. En ese lugar, aseguró Carranco, las jóvenes se sometían a tratamientos estéticos que afectaban su salud. A las jóvenes se les inyectaba biopolímeros, una sustancia que reemplaza a la silicona y que, según Carranco, produce cáncer y daños en la piel.
De acuerdo con la Vicealcaldesa, este era otro mecanismo para acumular las deudas de las cautivas, pues el costo de esas intervenciones era cubierto por ellas. Esta red de trata de blancas fue desmantelada el miércoles de la semana pasada luego de dos meses de investigaciones. La Unidad Antitrata de la Policía ejecutó un operativo en las dos casas y el cabaré.
Siete ecuatorianos y un cubano fueron detenidos. Ellos son: Luis Arévalo Duarte, dueño y administrador del night club; Luis Falcón Masabanda, quien hacía los recorridos desde las casas al lugar y traía a las jóvenes desde Ipiales; Édgar Falcón Masabanda, a cuyo nombre se firmaban los cheques para los empleados del local; Ernesto Domínguez Guiraldo, cubano y jefe de seguridad; Martha Almeida Garzón, contadora de la empresa; Vicente Caicedo Moreira, vigilante de la casa de Cumbayá; Jorge Simbaña Bedoya y Luz Guerrero López, guardianes de la otra casa.
Más datos: Trata de personas
Los organismos
La Red está conformada por los ministerios de Gobierno, Justicia e Inclusión Económica y Social, la Policía, Fiscalía, la fundación Nuestro Jóvenes y el Municipio Metropolitano de Quito.
El Código Penal
Los ocho detenidos tienen orden de reclusión preventiva por el supuesto delito de trata de personas con fines de explotación sexual. La pena por esta infracción es de nueve a doce años de prisión.
Dos ecuatorianas
Las colombianas se encuentran protegidas en una casa cuya dirección es reservada por seguridad. Dos ecuatorianas que también fueron rescatadas fueron separadas del proceso.
Textuales: Lo que se comentó
Margarita Carranco, Vicealcaldesa de Quito
“Sometían a las jóvenes colombianas a cirugías estéticas que afectaban su salud en la casa en Cumbayá.”
N.N., Fuente reservada
“Las jóvenes recibían $ 600 mensuales como dádiva, cuando por su trabajo les correspondía más de 5.000 dólares.”