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Edición del DOMINGO 14 de Diciembre del 2008 EL UNIVERSO inicio e-mail
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¡Me olvidé!
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Texto: Sheyla Mosquera

Entérese de por qué, a medida que transcurren los años, podemos perder la memoria de manera progresiva. ¿La solución? Mantengamos activo nuestro cerebro.

¿Se acuerda dónde dejó las toallas? ¿dónde puso la ropa que se acaba de comprar? o ¿dónde dejó las llaves? Si le sucede de vez en cuando su pérdida de la memoria es normal, pero si es muy frecuente ¡preocúpese!

Un día el neuropsiquiatra Pedro Posligua, de 63 años, había terminado sus labores en el hospital Teodoro Maldonado Carbo, donde trabaja, y se dirigía a marcar su salida en el reloj electrónico, pero antes de hacerlo fue interrumpido abruptamente por un paciente. Después cuando quiso marcar la clave se le había olvidado y para salir de la institución tuvo que conseguirla en el departamento de Recursos Humanos, “esto me hizo perder veinte minutos”, recuerda.

Él sufrió una pérdida leve de la memoria a causa de una distracción. Puede sucederle a cualquier persona, pero generalmente afecta a quienes sobrepasan los 50 años de edad. “A medida que pasa el tiempo se comienza a perder células cerebrales (neuronas) en pocos números a la vez; y el cuerpo también empieza a fabricar menos sustancias químicas de las que estas células necesitan para funcionar. Mientras más viejo se esté, más pueden estos cambios afectar su memoria”.

La única manera de acordarse lo olvidado, dice Posligua, es regresar al lugar  donde se inició el movimiento para esperar que espontáneamente regrese la información, ya que el cerebro nunca la pierde. Lo que ocurre es un bloqueo y para corregirla comienza a rastrearla hasta que la pone en orden nuevamente y la coloca en la memoria, es como un computador.

Él dice que la pérdida de la memoria es normal en una persona si le ocurre una o tres veces al día por distracción, pero si es muy repetitiva es una señal de peligro y puede deberse a enfermedades como la hipertensión, diabetes, hipotiroidismo (disminución de la función tiroidea), depresión, Alzheimer, efectos secundarios de los medicamentos, derrames, una lesión en la cabeza y alcoholismo, entre otros.

Clave es la atención
En el libro ¿Dónde dejé mis lentes? de Martha Weinman Lear, del grupo editorial Norma, la doctora Margaret Sewll, directora del programa para el mejoramiento de la memoria en el Mount Sinai Hospital de Nueva York, dice que cualquier daño en el área del hipocampo, considerada como una especie de centro de recepción y distribución de nueva información, va a producir problemas de la memoria de una clase u otra. A partir de los 45 años probablemente se pierden células en esta zona a una velocidad considerable. Esto es normal, pero también lo es el ganar células en esta área; en la actualidad se cree que el hipocampo genera nuevas células a lo largo de toda la vida, aunque este proceso se hace más lento con la edad.

La clave para un funcionamiento saludable de la memoria a cualquier edad es la atención. Todo lo que es necesario para mejorarla gira en torno a esta habilidad. También es necesario mejorar la disminución en la velocidad para asimilar y elaborar la información. Las personas de más edad  necesitan simplemente tener contacto durante más tiempo con el material que están memorizando.

Falta de estimulación
Muchas veces la pérdida de la memoria normal se debe a la falta de estimulación intelectual, y el cerebro la requiere constantemente porque se va deteriorando, según Posligua. Por eso se recomienda hacer una especie de gimnasia mental. Por ejemplo: si maneja, no lo haga de manera automática por las mismas calles, sino por otras para que vaya adquiriendo nueva información. También puede leer para que vaya fijando nuevos conceptos y fortifique la memoria en una forma completamente eficaz. Antes de cerrar el libro, memorice el renglón donde se quedó empleando estrategias como la de sumar o restar el número de la página en que se quedó con fechas que usted difícilmente se podría olvidar, como su cumpleaños, el nacimiento de alguien o su matrimonio, porque le va permitir a través de la memoria de largo plazo (la antigua y la última que se pierde) reforzar la memoria de adquisición reciente.

Por último, puede elaborar crucigramas, jugar ajedrez, tocar guitarra o piano, aprender un nuevo idioma o memorizar la canción que le guste. Y si intenta recordar o memorizar algo, aléjese de distracciones como la televisión, radio o ruidos fuertes.


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