Con la típica gorra de béisbol con las siglas de su querida Nueva York y una enorme camisa blanca con la negra imagen del ahora presidente electo Barack Obama, Spike Lee demuestra sus opiniones, hasta cuando no habla. Así lo encontramos cuando lo entrevistamos, después de haber estrenado la nueva película Miracle at St. Anna, en el Festival Internacional de Cine. Y detrás de su original forma de pensar, opina abiertamente en cada respuesta, con el mismo polémico estilo que tanto influye su propio trabajo, con lo difícil que le resulta llevar sus ideas al cine.
Pregunta: ¿Es verdad que alguien tan importante como usted tiene problemas para financiar sus películas?
Respuesta: No soy yo, el problema para hacer cine es siempre difícil para todos, cuando no se trata de un superhéroe de historietas o una versión cinematográfica de alguna serie de TV. Siempre es difícil llevar una historia original al cine. Y es lo que pasó con esta película, pero tampoco me quejo. Simplemente tuve que arreglarme con lo que había, tratando de conseguir más. Lo bueno es que fuimos a Europa y allá conseguimos la financiación con una distribuidora italiana que ya había comercializado otras de mis películas. Parecía una locura juntar semejante presupuesto en tan poco tiempo, pero lo logramos gracias a los italianos. Es un verdadero milagro que la película se haya hecho. Ahora sí creo en milagros.
P: Hay una escena de Miracle at St Anna donde en cierta forma se queja por otras películas de guerra de Hollywood donde no mostraban ningún soldado de raza negra. ¿La polémica va más allá de la ficción?
R: Es un error que viene desde las películas de John Wayne, donde siempre excluyeron a los nuestros y les pateaban el trasero a los nazis o los japoneses. Y en las películas de vaqueros mataban salvajemente a los indios. En una película de John Ford incluso expresó: “el único indio bueno es un indio muerto”. Es algo que tenemos que cambiar. Tampoco trato de matar a John Wayne, porque no fue su culpa, pero hay todo un género de cine con las películas de guerra donde nosotros no estábamos incluidos. Y espero que Miracle at St Anna genere un cambio en ese sentido.
P: ¿Le molesta que se cuestione el patriotismo afroamericano?
R: El patriotismo de la gente de raza negra ha sido cuestionado en nuestro país por cuatrocientos años. Hubo gente de nuestra raza en todas las guerras, incluyendo Vietnam y Corea. El primer norteamericano que murió en una guerra de Estados Unidos había sido un hombre de raza negra. Lo mataron los británicos. No es nada nuevo. Es fácil convertirse en héroe levantando un arma, cuando el país te ama. Y me parece mucho más patriótico cuando además ni siquiera podíamos votar. Durante la Segunda Guerra Mundial los soldados negros rezaban pensando que las cosas iban a cambiar después. Y cuando terminó la guerra, cuando bajaron en el puerto de Nueva York, en un barco que venía desde Inglaterra, lo primero que vieron era un cartel que decía Soldados blancos por este lado, soldados negros por este otro lado. ¿Para qué peleamos? Luchamos la Guerra Civil, la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial y la mayoría de los soldados de hoy en día son negros o hispanos. No precisamente por el patriotismo, sino porque la mayoría de ellos no puede conseguir otro trabajo. Por eso están en el ejército. Y aún así la gente cuestiona el patriotismo de Obama. Nuestro patriotismo ya lleva 400 años.
P: ¿Aprendió algo nuevo en medio de la investigación para filmar esta película sobre la intervención de los soldados de raza negra en la Segunda Guerra Mundial?
R: No me gusta decir que es una historia afroamericana. Estos hombre ayudaron a cambiar la historia mundial. Es una historia mundial en la que contribuyeron los nuestros. No solo ayudaron que Estados Unidos ganara la guerra, sino también ayudaron a liberar un país entero como Italia. Ayudaron a afectar la historia mundial.
P: ¿Habló con algún sobreviviente de esta historia?
R: Conocí muchos sobrevivientes de la masacre de Santa Ana, particularmente una que se me acercó diciendo que estaba viva gracias a los soldados ‘búfalo’. Durante la Segunda Guerra Mundial estaba a punto de morirse cuando la madre decidió llevarla a la base donde estaban los soldados y un doctor le dio una inyección con penicilina. Se puso a llorar delante mío mientras me hablaba. Yo no los busqué. En pleno rodaje me encontraba con todo tipo de gente que me contaba historias como estas. Y me dio fuerza, demostrando que lo que estaba filmando realmente había pasado.
P: ¿Pero la película está basada en hechos reales?
R: La película está basada en una novela. La escribió un hombre llamado James McBride. Es un libro que incluye muchas, pero muchas historias. Por eso creemos que la película no solo es sobre los soldados ‘búfalo’ de la división 92, sino también sobre muchos otros conflictos que pasaban en ese entonces en Italia, como una especie de guerra civil entre aquellos que querían seguir bajo el régimen fascista de Mussolini.
P: ¿Y cómo hizo para filmar una película como Miracle... entre italianos y alemanes? ¿No tuvo problemas con el idioma?
R: Una de mis mayores preocupaciones había sido la barrera del idioma. Yo no hablo nada de italiano, excepto por ciao, ciao, ciao. Hubo veces en que el equipo de filmación me planteaba preguntas y yo ni siquiera sabía lo que estaban diciendo, pero igual les decía due, que significa dos. Y siempre funcionó (ríe). No hablo ni italiano ni alemán, pero el idioma no resultó una barrera. Y me sorprendió encontrar una forma para comunicarnos. Eso sorprende y te demuestra que cuando dividimos al mundo es algo que lo creamos nosotros mismos.