LOJA. Estudiantes de los centros primarios desfilaron por las principales calles de Loja y...
Juegos pirotécnicos se observaron en el cielo de Loja, la noche del pasado domingo, como anuncio de las fiestas por los 460 años de fundación que se recordaron ayer.
Para ello, autoridades locales depositaron ofrendas florales al pie del monumento del español Alonso de Mercadillo, en la Plaza de San Francisco.
A diferencia de las fiestas de independencia, en esta ocasión los alumnos de los centros educativos primarios desfilaron por la av. Salvador Bustamante Celi, al norte de la ciudad.
Decenas de padres de familia acompañaron a sus hijos en el acto que se inició a las 09:00 y duró cerca de tres horas.
Pasado el mediodía, las autoridades locales, encabezadas por el vicealcalde Claudio Eguiguren, presidieron la sesión solemne conmemorativa a la fecha, en la que se hizo un resumen histórico y se destacó su importancia.
Los lojanos se enorgullecen al haber nacido en una de las ciudades más antiguas del país.
“Es la ciudad de la música y la poesía, que con sus añejas calles, iglesias y rincones recuerda su pasado colonial, el que contrasta con las amplias avenidas que se construyen en los cuatro horizontes de una urbe que crece al ritmo de la sierra ecuatoriana”, exaltó Diana Granda, integrante de la Fundación Cívica San Sebastián.
Según algunos historiadores, Loja tuvo dos fechas de fundación: la primera, que fue en el valle de Garrochamba o Cangochamba, a la margen diestra del río Catamayo, en 1546, por Alonso de Mercadillo, quien recibió la orden de Gonzalo Pizarro, tomando el nombre de La Zarza.
El capitán Alonso de Mercadillo trasladó a la población al valle de Cuxibamba, en 1548, a orillas de los ríos Zamora y Malacatos, y la bautizó con el nombre de La Inmaculada Concepción de Loja, que fue fundada definitivamente el 8 de diciembre de 1548.
Veinticinco años después, el rey Felipe II le concedió el escudo de armas y el título de “muy noble y muy leal ciudad de Loja”.