¿Quiere dejar de fumar, pero le resulta difícil?, ¿lo ha intentado, pero recae? Bueno. Si quiere librarse de la adicción que causa la nicotina del cigarrillo, conozca que también deben responsabilizarse los profesionales de la salud y quienes lo rodean.
Y si ya está motivado, su familia, amigos o médico tienen que apoyarlo; si aún no lo está, deben incentivarlo a buscar una razón para que se aleje de este mal hábito, dice la médica internista y máster en tabaquismo Elba Esteves Di Carlo, quien participó en el Seminario Internacional de Periodismo en Salud, del 18 al 21 de noviembre, en Puerto Vallarta (México).
Según ella, las motivaciones son variables en los tabaco dependientes. La más frecuente es cuando toman conciencia del daño que les causan las distintas sustancias que contiene el cigarrillo en el organismo y quieren sentirse libres. También lo hacen como un ejemplo para sus hijos.
Otras razones son las dificultades que encuentran cuando llegan a sitios que han sido decretados como ambientes libres de humo de tabaco y se sienten incómodos por tener que salir de donde están. O cuando viajan constantemente y pasan muchas horas en un avión.
El médico Luis Alcócer, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital General de México DF, indica que el 45% del riesgo de los trastornos cardiovasculares se atribuye al tabaquismo. Sin embargo, los daños que causa no se limitan solo al consumidor, sino también a los no fumadores.
Incluso se lo asocia al incremento de episodios de asma, al aumento de infecciones respiratorias, Enfermedad Obstructiva Crónica (EPOC) y al riesgo de muerte súbita del lactante de padres fumadores, entre otros.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que actualmente mueren 5 millones de personas por año como consecuencia de enfermedades causadas por el tabaco (infarto del miocardio, accidente cerebrovascular, cáncer del pulmón) y se prevé que para el 2020 esta cifra se duplique. Pero la buena noticia es que se pueden prevenir.
Cambio conductual
Los adictos necesitan someterse a un cambio conductual para librarse de los condicionamientos desarrollados durante los años de consumo, que constituyen la dependencia psicoemocional. Muchas veces, dice Esteves, se logra con sencillas estrategias que consisten en aprender a vivir sin fumar, lo cual puede llevar un tiempo variable aun con apoyo especializado. Como las siguientes:
- Aleje de usted la cajetilla de cigarrillos. Con eso evita prender uno automáticamente.
- Postergue o evite fumar usando algunas estrategias como tomar agua, comer una fruta o salir a caminar. Las ganas pasan cuando la persona logra distraerse.
- Conciencie que los problemas de su vida continuarán con usted si no los resuelve por sí mismo y que estos no dependían del cigarrillo, solo lo acompañaba.
- Evite todos los estímulos que hay a su alrededor para fumar.
Medicamentos apropiados
Los tratamientos farmacológicos complementan el conductual y evitan el síndrome de abstinencia, que cada persona vive de manera distinta. Los síntomas más frecuentes son: cierta irritabilidad, insomnio, nerviosismo, cambios de carácter, entre otros.
Esteves asegura que si no disminuye el número de cigarrillos que fuma no va a desaparecer el síndrome y los fármacos tampoco harán efecto. Los recomendados mundialmente son tres: los sustitutos nicotínicos (parches, chicles, comprimidos e inhaladores), el bupropión y el varenicline. Estos permiten abordar con mayor energía la superación de la dependencia psico-emocional.
El neumólogo Iván Chérrez, entrevistado en Ecuador, dice que estos medicamentos ayudan a reemplazar la nicotina obtenida del cigarrillo. De esta forma se reducen los síntomas de abstinencia cuando se deja de fumar. Pero existen contraindicaciones de su uso en enfermedades cardiovasculares, diabetes, insuficiencia renal o hepática severa y úlcera péptica.
En cuanto al bupropión, refiere Esteves, fue desarrollado como antidepresivo, pero se vio que evita o disminuye el síndrome de abstinencia nicotínico. Por ello no debe ser dado a quienes sufren de epilepsia o convulsiones o a bipolares y depresivos. Menos si toman antidepresivos.
El varenicline, en cambio, se desarrolló específicamente para el tratamiento del tabaquismo. Actúa como agonista parcial (incrementa la actividad de otra sustancia) en los receptores de nicotina, provocando un efecto similar a esta sustancia, pero en mayor magnitud para que el paciente no sienta su necesidad y al mismo tiempo se vayan desactivando los mecanismos de adicción.
Chérrez dice que hay otras drogas como el rimonabant y la nortriptilina para dejar de fumar, pero como todas se necesita seguir un soporte motivacional y medidas que eviten las recaídas.