La Revista - Logo
Edición del DOMINGO 7 de Diciembre del 2008 EL UNIVERSO inicio e-mail
::::::::: M E N Ú ::::::::::
    Portada
    El Tema
    Piqueo de la semana
    Consultorio
    BBC Mundo
    Dr. Tecno
    Lo Nuevo
    Columnistas
    Gente de cine
    Cuerpo y Alma
    Destino
    Show
    Gastronomía
    Arte
    Libros
    Sociedad
    Orientación
    De Cine y Del Resto
    Decoración
    Cocina de Patricia
    Salud
Orientación 
Ausencias navideñas
ampliar imagen ampliar imagen

Imprimir esta noticia Enviar noticia por e-mail
Relacionados
Lejanía permanente

Opine
¿Cuáles deberían ser causas navideñas prioritarias?

El alejamiento o fallecimiento de un ser querido en el hogar no debe ser motivo para que en esta Navidad haya tristeza o dolor. Aunque difícil, más bien es la oportunidad para recordar, ser feliz o reconciliarse con los demás.

¿Cómo será mi Navidad este año? Se preguntaba Ana Lucía, una secretaria de 28 años, mientras conversaba con una amiga en la cafetería de su trabajo. Su relato denotaba tristeza, porque en la festividad anterior su esposo se había ausentado del país y era la primera vez que se separaban después de muchas navidades juntos.

Pero de manera instantánea decía: “Amiga, si me vuelve a dejar, nunca más permitiré que me invada el llanto, porque soy la única que puede animarse aunque sea solo para irme a dormir”.

Y la respuesta de su compañera fue: “Así es, debes ser positiva, pero no te olvides de transmitirles a tus pequeños hijos ese mensaje también”.

Existen muchos ejemplos de ausencias navideñas por causa laboral, personal o por muerte de un ser querido. Sin embargo, dice la psicóloga clínica Balbina Salazar de Thoret, hay que pensar siempre en lo positivo. Una separación no necesariamente debe ser negativa o causar dolor. Hay que pensar que nadie nace para sufrir, sino para ser feliz, y para esto se debe buscar los momentos que nos hagan sentir bien y motivados.

“Navidad debe celebrarse todos los días del año y no solo el 25 de diciembre. Y si alguien tiene problemas, no debe permitir que los hagan prisionero. Hay que tratar de vencerlos, pero con una solución permanente, aunque a veces no es tan fácil, pero tampoco imposible”, indica Salazar.

Entre padres e hijos
Es cierto que cualquier separación entristece, sea corta o larga, pero no por eso se debe caer en la desesperación o la depresión, especialmente en Navidad, según la psicóloga e hipnoterapeuta Sonia Toledo.

Por ejemplo, muchos padres o madres se alejan de sus hogares con el propósito de trabajar porque necesitan surgir económicamente para el bien de su familia. Un sacrificio que bien planeado puede resultar beneficioso si no se descuidan aspectos fundamentales como la comunicación, la afectividad, sobre todo en esta época que debido a la tecnología las distancias son insignificantes, ya que si en Europa son las 24:00, en América todavía no llega la medianoche, y si los hijos saben que están allá, es fácil comunicarse por internet con ellos, escucharlos, darles un abrazo virtual y hacerlos sentir como si estuvieran junto con ellos. Lo más importante de la Navidad es el afecto y el cariño que debe ser transmitido.

Salazar refiere que a los hijos siempre se les debe explicar con una actitud serena, sin llanto y con alegría, que es natural recordar o extrañar a sus padres que están lejos; pero este diálogo será resaltando el amor que les tienen.

Para atenuar el extrañarlos, dice Toledo, también se puede mantener a los niños, jóvenes e incluso adultos ocupados haciendo servicio social, para que no piensen en sus ausencias y pongan en práctica los valores como la generosidad o el compartir. Por ejemplo, podrían visitar asilos, donde hay muchas personas que permanecen olvidadas y necesitan comunicarse. A ellas por lo menos se les debe tomar de la mano en señal de afecto. Incluso pueden invitar a sus casas a niños pobres que deambulan por la calle a comer sándwiches con chocolate.

También se les puede pedir a las amistades que apliquen la ley del vacío. ¿Cuál es? Sacar del clóset aquella ropa que no se ha usado en los últimos seis meses y donarla  para que la use alguien necesitado en la noche de Navidad.

Separación por problemas
Es normal que surjan problemas en la vida entre padres e hijos, y las razones son muy variadas. Muchas veces los adolescentes no asumen reglas que deben ser acatadas, les molesta que les llamen la atención, sin pensar que sus progenitores lo hacen por su bien, y algunos terminan ausentándose de sus hogares. Otros también se alejan porque se sienten hartos de vivir en un hogar donde sus padres, sea el padre o la madre, son autoritarios o maltratantes y quieren controlar todos sus pasos, sin reflexionar que deben llegar a consensos.

Entonces, ¿cómo pasan ellos esta Navidad? Tanto los padres como los hijos deben saber que los une un lazo de amor, que es indestructible. Es el principal motivador que les permitirá reconciliarse y perdonarse, pero no solo por un momento, sino para toda la vida. “Lo importante es hacerles sentir a los seres queridos que se los ama y no solamente sentirlo o transmitirlo, sino decírselo, porque uno de los grandes problemas de la humanidad es la falta de comunicación”, indica Toledo.

Salazar sugiere comprender que “Navidad es un sentimiento de unión, de paz y de amor que cada ser humano posee y que debe transmitirse a los demás. Es un valor que se inculca en la niñez para que puedan crecer seres diferentes y positivos.

Como primer paso de esta celebración navideña, agrega Salazar, los hijos ausentes deben regresar a sus hogares aceptando las reglas que les imponen y los progenitores tienen que hacer un esfuerzo para llevarse bien con ellos.

Pero cuando a los adultos les resulta difícil mantener una buena relación con sus vástagos deben considerar el recibir terapia psicológica e hipnosis para que les ayude a despojarse de resentimientos, odios, dolores o errores, que les impide perdonarse a sí mismos y a los demás.

Ahora, si el cónyuge está ausente en Navidad por motivo laboral u otra razón, no hay por qué ponerse a sufrir, más aún si existe confianza entre ambos. Una buena idea es pasarla bien con sus amistades de manera correcta o con familiares.

Y si tiene algún pariente enfermo o que está a punto de fallecer y no puede disfrutar de la cena navideña por su salud, los familiares deben acercarse a él y hacerle sentir que todos están a su lado disfrutando hasta el último minuto de su vida, sin demostrar tristeza, sino con alegría de tenerlo, según  Toledo. (S.M.)


© Derechos Reservados 2004 Compañía Anónima EL UNIVERSO. Todos los Derechos Reservados