RÍO SECO, Guayas. Julio Pinela, de 44 años, vive con su esposa y 2 hijos en la casa que...
RÍO SECO, Guayas.Veinticinco personas del comité Esperanza de Dios recibieron diplomas el pasado...
Victoria Reyes recuerda emocionada el día en que se desmayó por ver de cerca al presidente de la República, Rafael Correa. Fue el pasado 20 de septiembre durante la entrega de diplomas a los beneficiarios del Bono de la Vivienda. Ese pedazo de papel sustentaba hasta hace poco su esperanza de que tendría una casa pronto. Ahora lo duda.
Ella y 23 personas del recinto Río Seco en el cantón Samborondón calificaron para el bono desde julio del 2007 y catorce meses después solo recibieron el diploma de manos del Presidente Correa.
“Yo tenía entendido que los diplomas los entregaban cuando las casas estaban terminadas, pero como la mía no me la habían hecho, creí que me la harían más rápido”, dice decepcionada Reyes. Ella recuerda haber escuchado esto en una charla en el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda (Miduvi) en Guayaquil.
El subsecretario Regional del Miduvi, Francisco Estarellas, explica que antes se daban diplomas por la entrega del bono, pero ahora se emiten certificados de propiedad de las casas.
Sin embargo, el 31 de octubre pasado, un mes después de la entrega que hizo Correa, la ministra de Vivienda, María de los Ángeles Duarte, repartió diplomas similares a quienes recibían sus casas ya terminadas, en el recinto Bellavista del cantón Samborondón.
Los habitantes de Río Seco temen ahora que lleguen las primeras lluvias lo que causaría inundaciones y no permitiría el ingreso de vehículos con materiales porque solo tienen “caminos de verano”.
Julio Pinela creía que las obras empezarían hace cinco meses por lo que se apresuró a preparar las bases de su casa.
En julio, él derribó su vivienda de caña porque según le dijeron inspectores y contratistas del Miduvi era necesario para empezar a construir. Hasta el momento, no ha recibido más que las rejas para hacer el contrapiso. Los cinco mil dólares de su bono fueron adjudicados el pasado 2 de agosto.
Pinela como otras 149 personas de cinco recintos de Samborondón fueron calificadas para la entrega del bono desde mediados del 2007.
Los postulantes -como ellos se nombran- pertenecen a cuatro comités diferentes creados para tramitar y agilizar el proceso de entrega del bono.
Deben dar aportes semanales para que los dirigentes puedan costear gastos de movilización. Cada uno tiene quejas diferentes.
En el comité Esperanza de Dios, del recinto Río Seco, hay siete familias de las veinticinco que lo integran que pasarán el invierno en covachas de cuatro paredes de caña, piso de tierra y techo de zinc oxidado.
Ellos invirtieron más de 500 dólares, entre materiales y mano de obra, en rellenar su terreno y hacer la plataforma para el contrapiso de la casa, un requisito que aseguran les pidieron los contratistas.
“Yo pedí que me adelantaran el bono (de desarrollo humano) de un año para esa obra”, afirma Victoria Reyes, presidenta del comité.
Betty Barahona, promotora de vivienda de la constructora Mutualista Pichincha, contratista de las casas de este comité, niega que se les haya solicitado a los moradores construir esta plataforma y que lo único que deben hacer es levantar los muros alrededor del terreno, a pedido del Miduvi.
La contratista no da fecha definitiva para la llegada de los materiales al sector y deslinda responsabilidad en la demolición de sus antiguas casas.
Duarte coincide. “Las personas derrumban sus casas como una forma de hacer presión para que les construyan”, dice.
Janeth Sánchez
presidenta del comité el Roble
“Las casas actuales no van a soportar las lluvias, lo que queremos es que
nos construyan rápido”.
Julio Pinela
beneficiario del bono
“Hay que tener fe y si las casas no llegan habrá que salvar lo que se pueda”.