Cada día, desde el momento de nacer, empieza el proceso de envejecimiento, y esto no tiene que ver únicamente con las arrugas y las manchas, sino con el bienestar de los órganos del cuerpo, incluido la piel. “Los alimentos de hoy no son tan saludables como los de épocas atrás, por el uso continuo de pesticidas, de tal forma el organismo no se nutre lo suficiente así se intente comer saludable, por lo que hay que apoyarse con suplementos alimenticios que cubran el déficit de vitaminas y minerales.
En el mercado existen combinaciones de vitaminas y nutrientes esenciales que juntos promueven una piel saludable y juvenil.
El futuro de la cosmética apunta a que no van a ser suficientes las cremas, lociones, sueros y demás. Si la piel no está sana desde dentro, poco se puede conseguir con tratamientos tópicos”, dice.
La nutrición y la estética van de la mano. Por eso es necesario asesorarse bien con un profesional para saber cuáles hábitos alimenticios se deben tener para mejorar la piel, el cabello y la salud en general. “Por ejemplo, en época de sol (así no se vaya a la playa) es mejor elevar el consumo de betacarotenos, como la zanahoria, para que el cuerpo se autodefienda de los rayos del sol. Otro alimento que ayuda a que el cuerpo produzca internamente protección solar es la pomarrosa, no reemplaza el protector solar, pero ejerce un rol importante en la producción de defensas del organismo para combatir radicales libres”.
La pirámide alimenticia ha tenido ciertos cambios –detalla la cosmetóloga– y para entenderla bien hay que considerar los siguientes puntos:
- Consumir mucha agua para ayudar a la digestión.
- Comer más vegetales que frutas, por su alto contenido de azúcares. La insulina alta, a más de ocasionar una piel deshidratada, puede causar ovarios poliquísticos, entre otros.
- Los vegetales tienen carbohidratos, esa debe ser la fuente de ingreso de carbohidratos más alta y no las harinas.
- Las proteínas son esenciales para una mayor producción de colágeno. Para crear proteína en el cuerpo debemos consumir grasas no saturadas que se encuentran en altas concentraciones en el pescado, linaza y aceitunas. La proteína vegetal como la soya, es de muy alto contenido proteínico, vitaminas y minerales.
- Aumentar el consumo de los productos lácteos que tengan prebióticos, para ayudar a la digestión de los demás alimentos; además producen vitaminas B, A y K, contienen fibra que se utiliza como combustible para tener energía, normalizan el colesterol y las hormonas en la sangre. Otra fuente de prebióticos son la alcachofa, bananas, soya y espárragos.
“Volvamos a lo natural, tratemos de comer lo más sano y gocemos de una piel radiante y más joven… pero sobre todo ayudémonos a envejecer saludables, gracias a una nutrición inteligente”.
Alicia Arcentales, Estética Vitale, 228-7924 / 239-1191