En Feria.
Cuando la pintora mexicana Frida Kahlo murió en 1954 fue incinerada. Relatan sus biografías que antes de entrar al horno su cabello se esponjó y pareció como si tuviera una flor alrededor de su rostro.
El muralista Diego Rivera, su esposo, sacó un papel y un lápiz y dibujó el cadáver antes de quedar reducido a cenizas y después de salir del horno.
En torno a estos minutos se desarrolla Matices de la memoria. Diario apócrifo de Frida Kahlo, que la escritora Olivia Cásares presentó en el marco de la Feria Internacional del Libro (FIL), que se lleva a cabo en Guadalajara. “Me estás pintando entre dolor y lágrimas y tu alma está tranquila, aunque escondida de mí, está llorando”, dice la primera línea del libro. La autora la recita de memoria en una entrevista que ofreció.
La escritora ecuatoriana, que radica en Europa, es estudiosa de la obra pictórica de Kahlo. Con base en algunos de los cuadros de la pintora, Cásares recreó el que pudo haber sido su diario.
“Desde luego que ha sido un paso arriesgado (imaginar el diario de Frida Kahlo). Quizás porque no soy mexicana, quizá porque lo estoy viendo desde afuera y estoy tratando de llegar, a través de las palabras, a entender a la Frida mujer, a la Frida conflictiva como ente creador, como personaje”, aceptó la también investigadora de arte. En la novela, mientras Diego espera que salga el cadáver de Frida del crematorio, Kahlo le hace un resumen de los momentos más importantes de su vida.
Cásares quiso, sobre todo, hacer un relato de la Frida mujer. Esa gran pintora dependiente del amor de Diego. Ella fue una feminista, pero hay un aspecto contradictorio: su relación con Diego. Ella no podía estar sola; para ella estar sola significaba no estar con Diego y aunque él también la quiso, él sí podía vivir sin ella. La autora también presentó el libro La casa de don Eloy está cerrada, donde aborda la gestión de Eloy Alfaro.