El temor a ataques terroristas obligó a los organizadores del Rally de Dakar a abandonar Africa y realizar la competencia del 2009 en Sudamérica, pero el director de la carrera, Etienne Lavigne, destacó este jueves que el cambio no fue nada sencillo.
Por primera vez en los 30 años del rally, los pilotos largarán desde Buenos Aires el 3 de enero para afrontar un desafío de 15 días a través de la llanura de las pampas argentinas, los picos nevados de los Andes y el desierto chileno de Atacama.
La entidad encargada de la organización, Amaury Sport Organization, canceló este año la carrera a poco de su inicio, después de que fuentes del servicio francés de inteligencia dijeron que Al Qaeda amenazaba con atentar contra el rally.
Libre de las preocupaciones por ataques extremistas y por la seguridad de los conductores, Lavigne aseguró que definir la nueva ruta de 9.578 kilómetros y lograr los permisos necesarios a tiempo representaron una tarea difícil.
"Todo fue realmente un gran desafío (...) fue muy difícil porque no tuvimos mucho tiempo y todo era nuevo", explicó a Reuters en la capital argentina.
Los organizadores de la carrera pasaron 100 días cubriendo cerca de 12.000 kilómetros antes de definir el recorrido y la ruta final todavía está siendo revisada, en momentos en que las 230 motocicletas, los 30 cuatriciclos, los 188 autos y los 82 camiones están viajando en barco desde Francia.
"Tenemos una de las mejores rutas de la historia del Dakar, porque cambia cada día", afirmó Lavigne.
DESTACA RESPALDO
El director de la competencia minimizó la información reciente que llamaba la atención sobre las trabas burocráticas que hubo para organizar la carrera y dijo que las autoridades de Argentina y Chile dieron todo su apoyo al rally.
"Para ellos es un modo normal de trabajar, pero para nosotros fue todo nuevo, porque en Africa había menos burocracia", manifestó.
Los organizadores también tuvieron que tener en cuenta los aspectos ambientales en Chile y planificar algunos trayectos que debieron rodear áreas protegidas.
Lavigne dijo que la agitación política en Mauritania y en Africa occidental hace improbable que el rally retorne a su ruta tradicional en el corto plazo.
"En Africa occidental es muy complicado porque la situación política y el nivel de seguridad es muy malo en Mauritania", expresó.
La repetición del evento en Sudamérica dependerá del éxito de la competencia de enero, pero Lavigne afirmó que varios países del sur de Africa se mostraron interesados en recibir a la carrera.
"Hace algunas semanas viajamos a Angola y Namibia porque tuvimos una propuesta de esos países", dijo.
Hasta ahora, la mayor amenaza para el próximo rally está representada por los productores agropecuarios argentinos, que, enojados con la política oficial hacia el sector, están evaluando realizar protestas en la provincia central de La Pampa, escenario de las dos primeras etapas de la carrera.
La versión sudamericana del rally, considerada la carrera más dura de la especialidad, constará de 10 etapas en Argentina y de tres en el vecino Chile.