El Banco Central Europeo (BCE) decidió este jueves recortar su principal tasa de interés en 0,75 puntos porcentuales, hasta 2,50%, la mayor reducción de su historia, para tratar de frenar una recesión que cobra cada vez más amplitud en Europa.
El BCE prevé una recesión en la Eurozona en 2009, con una contracción del 0,5% del PIB (Producto Interior Bruto), anunció su presidente Jean-Claude Trichet en una conferencia de prensa en Bruselas, donde se reunió en esta ocasión el consejo de gobernadores de la institución con sede en Fráncfort.
El BCE recortó además sus previsiones de inflación para 2008 de 3,5 a 3,3% y en 2009 de 2,6 a 1,4%, agregó Trichet.
"Sobre la base de nuestro análisis actual, vemos una debilidad económica global y una desaceleración persistente de la demanda interna en los próximos trimestres", explicó Trichet, al dar a conocer las nuevas estimaciones de crecimiento e inflación en la zona euro para 2008 y 2009.
En ese sentido, mientras que la Eurozona (15 países de la Unión Europea) crecerá 1% del PIB este año, a pesar de que su economía ya se está contrayendo desde hace unos meses, para 2009 se espera una recesión del orden del 0,5%.
Ante esta situación esperada, la mayoría de los economistas apostaban por una reducción de medio punto de la tasa principal del BCE, aunque el rápido deterioro de la economía y la caída brutal de la inflación hacía que algunos aguardasen un gesto más firme del BCE, como el que finalmente adoptó.
La reducción de la tasa principal del BCE de 3,25 a 2,5% es la tercera consecutiva en apenas dos meses.
Varios bancos centrales europeos optaron por tomar el mismo tipo de medida, una demostración de la amplitud de la crisis económica.
En ese marco, el Banco de Inglaterra (BoE) recortó el jueves las tasas de interés en un punto porcentual, a 2%, su nivel más bajo desde el periodo 1939-1951, ante unos indicadores que evidencian que Gran Bretaña se enfrenta a una recesión profunda.
De su lado, el banco central de Suecia recortó en 1,75 puntos porcentuales su tasa básica de interés, llevándola a 2%, para tratar de frenar la degradación de la producción y el empleo provocada por la crisis financiera mundial.
El presidente del Eurogrupo (foro de ministros de Finanzas de la zona euro), el luxemburgués Jean-Claude Juncker, calificó de "buena" la decisión del BCE, que a su entender está haciendo un "excelente trabajo" frente a la crisis financiera y económica.
El ministro de Economía alemán, Michael Glos, también saludó de inmediato la medida del BCE, afirmando que la iniciativa debe dar "confianza a los mercados financieros y la economía.
"La amplitud del recorte es un signo alentador de que el BCE comienza a darse cuenta de la amenaza inmediata que pesa sobre la economía", dijo de su lado la economista Jennifer McKeown, del instituto Capital Economics.