Cien mil muertos.
Cerca de cien países, incluido Ecuador, firmaron ayer el tratado que prohíbe las bombas de racimo, haciendo un llamamiento a los mayores productores de esas armas, como EE.UU., Rusia y China, a sumarse al acuerdo.
Compuestas de un contenedor que puede llevar hasta 650 minibombas, según Handicap International, unas 100.000 personas, el 98% de las cuales eran civiles, murieron o quedaron mutiladas por su explosión en todo el mundo desde 1965. Más de un cuarto son niños, que las confunden con juguetes o latas de conserva.