- DIC. 03, 2008 - Foto - Cultura - EL UNIVERSO
Félix Salazar (d), actor ecuatoriano radicado en Venezuela, durante el taller de teatro en el Frente de Artistas Populares.
Teatro.
Félix Salazar fue alumno del italiano Favio Paccioni, en el seminario de teatro que este dictó en la década de los sesenta en la Casa de la Cultura de Quito y estudió en la escuela de teatro de la Universidad Central.
En el 67 realizó una gira por Latinoamérica y después de recorrer algunos países se instaló en Venezuela, por amor, según refiere, aunque ahora, a sus 63 años, ya no cree en él. “No existe”, dice. Sus hijos son venezolanos y se llaman Poesía, Poema y Adolfo. “Ellas son muy conocidas por sus nombres y al varón le queríamos poner Verso”, manifiesta sonriente este ecuatoriano, que considera a Venezuela también su patria.
Salazar ha permanecido casi cuatro décadas en el país de Simón Bolívar. Reside en Barinas, estado del cual es originario el presidente Hugo Chávez y donde el actor ha desarrollado una amplia actividad. Fundó la Escuela de Teatro y en la Universidad Estatal Ezequiel Zamora creó y dirigió el grupo teatral de la entidad. En ese centro educativo la sala de teatro lleva hoy su nombre, en reconocimiento a su trayectoria. Ha ocupado, asimismo, la presidencia de la Asociación de Teatro Universitario de Venezuela. Actualmente coordina la creación de compañías municipales de teatro y sigue con su actividad actoral.
“Los comienzos fueron duros, pero me siento agradecido del pueblo venezolano”, indica este hombre, quien también escribe poesía y no sacia su curiosidad por aprender. Hace poco estuvo en Praga, para visitar el Teatro Negro.
De paso por Guayaquil, donde llegó hace un mes para reunirse con sus padres, quienes residen en esta ciudad, Salazar ha dictado tres talleres teatrales. Uno en el Centro Popular de Cultura del Guasmo. Otro en el Frente de Artistas Populares y un tercero para los estudiantes de arte de la Universidad de Guayaquil. Esta noche escenifica dos de las obras de su repertorio: El hombre de la máscara, de Carlos Villacís, y Réquiem por la luvia, de José Martínez Queirolo, en homenaje al dramaturgo recientemente fallecido. Señala que en sus obras siempre inserta música de Julio Jaramillo, como una forma de difundir aún más el legado del Ruiseñor.
Feliz de reencontrarse con su país, aspira a regresar a él. Radicarse en su tierra para aportar con su experiencia, indica. Cree que hay mucho por hacer en el campo del teatro universitario y en las artes escénicas. “Hay talento, pero falta orientación”, comenta.
Durante su estadía ha visitado museos, centros educativos y culturales. Ha asistido a espectáculos. Ha tratado de tomarle el pulso a Guayaquil y al país, refiere. Opina, por ejemplo, que la creación compañías provinciales de teatro fortalecerían y consolidarían el movimiento teatral del Ecuador.
Se irá a Venezuela la próxima semana y en mayo del 2009 quizá vuelva. Esta vez para quedarse definitivamente.
BREVES
EN CASA DE LA CULTURA
Félix Salazar escenifica las obras teatrales El hombre de la máscara y Réquiem por la lluvia, hoy, a las 17:00, en el Teatro José Martínez Queirolo de la Casa de la Cultura (Nueve de Octubre y Pedro Moncayo). Entrada libre.
CERTIFICADOS
En este acto, Salazar entrega los certificados de participación a quienes asistieron al taller de teatro impartido por él en el Frente de Artistas Populares.