miércoles 03 de diciembre del 2008 Columnistas

Responsabilidad Social Empresarial

La Responsabilidad Social Empresarial puede tener un papel central como catalizador del desarrollo eficiente, equilibrado. Es decir, contribuir a la construcción de un Nuevo Contrato Social entre los actores públicos y privados, producto de un diálogo y consenso social.

La agenda social en este momento histórico en América Latina está enfocada a disminuir los efectos de la pobreza, la exclusión, la desigualdad, la contaminación ambiental, la inseguridad ciudadana, entre otros. La revolución de los paradigmas socioeconómicos relacionados con la Responsabilidad Social Empresarial no ha permeado totalmente las empresas latinoamericanas y todavía no se considera en la mayoría de los países que ser socialmente responsable es un instrumento de competitividad.

La Responsabilidad Social Empresarial puede tener un papel central como catalizador del desarrollo eficiente, equilibrado, equitativo, socialmente cohesionado y sostenible en las economías latinoamericanas. Es decir, contribuir a la construcción de un Nuevo Contrato Social entre los actores públicos y privados, producto de un diálogo y consenso social.

La empresa privada tiene un papel clave que jugar en estos escenarios a la par de las políticas públicas, para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes (esperanza de vida, escolaridad, salud, desarrollo tecnológico, igualdad de género, entre otras).

La RSE, por su carácter dinámico, necesita de la interacción directa con trabajadores/trabajadoras, consumidores/as, clientes, comunidad, gobierno central, gobiernos locales, con todos los actores interesados. La empresa no está en una isla, tiene que estar estrechamente interrelacionada con el entorno donde opera, para lograr su competitividad y sostenibilidad.

Por lo tanto, la empresa asume una función social inherente a su ser, incorporándose en la agenda social del país, en alianza con las políticas públicas, en materia de educación, inclusión social, salud, preservación medioambiental, desarrollo de nuevos emprendimientos y gobernabilidad.

La orientación de la empresa socialmente responsable está dirigida a tener un rol activo, transparente, hacia sí misma y al Estado. Cuando la empresa discuta lo financiero, lo ambiental, lo social y la democracia corporativa con el Estado, ese día se estará cumpliendo con su función social histórica.  (Foro de Davos. Business for Social Sostenibility).

Una política solvente de RSE no puede concebirse sin una eficiente política de comunicación con los grupos de interés relevantes, publicación de sus cuentas sociales, ambientales, financieras, balances contables, su trabajo en la comunidad, sus buenas prácticas, que debería caracterizarse por la transparencia y fiabilidad y que sea accesible a todos los actores interesados.

El sector privado tiene un papel central que desempeñar en la lucha contra la corrupción, junto con actores tradicionales como gobiernos y sociedad civil. Aunque la capacidad de los gobiernos de regular y hacer valer las regulaciones es clave, también la capacidad del sector privado de autorregularse, necesaria para fortalecer su capacidad, basado en el Principio de Libre Adhesión, con instrumentos como los Fondos Éticos, Fondos de Inversión Social, entre otros.

Sin lugar a dudas, la transparencia es uno de los valores más preciados en la actualidad en el mundo. El éxito de la gobernabilidad depende en buena medida de la honradez con que sean manejados los recursos privados y públicos. La implementación de un sistema de transparencia empresarial permitirá gozar de una eficiencia mejorada en la gestión del negocio, sin derroche o inversión en recursos no requeridos, sin frustración de las personas colaboradoras y con miras a una competencia más diáfana, positiva, con ventaja competitiva en cuanto a la reducción de costos y tiempos previamente invertidos en “la gestión de la corrupción” y con la posibilidad de mantener su razón de ser desde una triple dimensión (económica, ambiental y social).

No hay opción, la RSE es una demanda de la sociedad actual, su contribución a la gobernabilidad, al desarrollo humano, productividad,  competitividad, equilibrio y articulación de alianzas estratégicas público/privadas, a través de círculos virtuosos, es una responsabilidad ineludible en el mundo moderno.

* Especialista en Responsabilidad Social Empresarial

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