El presidente electo de EE.UU., Barack Obama, prometió ayer a los gobernadores de los estados, intervenir de manera rápida para hacer frente a la crisis económica una vez que asuma el poder el próximo 20 de enero.
Obama se reunió con más de 40 gobernadores afectados por un déficit presupuestario estimado, en conjunto, en 200.000 millones de dólares y quienes alegan que se avecina un desastre fiscal.
El mandatario electo insistió en que “para resolver esta crisis y aligerar la carga sobre nuestros estados, vamos a actuar rápidamente aprobando un plan de recuperación económica tanto para Wall Street como para la gente de la calle”.
Para ello Obama prometió crear 2,5 millones de puestos de trabajo y otorgar recortes impositivos a la clase media en dificultades.
El reclamo de miles de millones de dólares de los contribuyentes tiene lugar en medio de alarmantes predicciones de que los gobiernos estatales, asediados por una contracción del crédito debida a la crisis, se verán obligados a hacer recortes en los servicios sociales.
El lunes, el gobernador de California Arnold Schwarzenegger advirtió que su enorme estado –que por sí solo sería la sexta mayor economía del mundo– “se encamina hacia un desastre fiscal”.
En tanto, el gobernador de Florida, el republicano Charlie Crist, pidió en una carta a Obama, que “considere y apruebe” un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Colombia que, dijo, redundaría en beneficios para el empleo local castigado por la crisis.
Mientras, los ministros de Finanzas de los 27 países de la UE, reunidos ayer en Bruselas, dieron un apoyo prudente al plan de reactivación económica lanzado por la Comisión Europea, sin asumir compromisos concretos en materia de fondos. “Estamos de acuerdo en decir que un paquete de 260.000 millones de dólares constituiría un estímulo significativo para nuestras economías”, indicaron ayer los ministros en su comunicado final.
Apuntes: ESTADO
California en emergencia
El gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, declaró en emergencia fiscal a este estado de EE.UU., que podría quedarse sin fondos públicos en el plazo de dos meses.