Martes 02 de diciembre del 2008 Vida

2 recetas para un rico pavo

Adobos rápidos, baratos y de buenos resultados

El aliño  cumple un papel muy importante para obtener un excelente cocido. He aquí dos alternativas a tomar en cuenta.

Obtener un delicioso pavo hornado para la cena de Navidad no es complicado como muchos podrían pensar. Solo se requiere de un buen adobo y la cocción adecuada. Las siguientes son  dos recetas fáciles y que no demandan mucha inversión ni tiempo en la preparación.

La primera pertenece al chef ejecutivo del hotel Howard Johnson de Guayaquil, Joe Peñafiel,  quien señala como ingredientes: dos cebollas perla, ¼ de taza de ajo, dos ramas de apio, ½   taza de comino, una cerveza y 500 c.c. de agua.

Una vez listos todos los ingredientes se licúan y adoba el pavo (se levanta la piel y se introduce la mezcla, así también en su interior).
Antes de meter al horno, que debe precalentarse a 160°C,  se lo tiene que colocar en una bandeja a la que  previamente se le ha hecho un manto de legumbres cortadas en cuadros: 2 cebollas perla, una taza de apio, ½ taza de ajo pelado y una de romero seco, una taza de zanahoria.

Peñafiel dice que actualmente los pavos que se adquieren en los supermercados traen una cápsula que indica cuando el ave está lista. Señala que  otra forma de saberlo es meter el cuchillo en la parte de la pechuga y presionar; si sale  un líquido transparente significa que hay que sacarlo, pero si aparece sangre, aún le falta.

Antes de retirarlo del horno hay que dejarlo enfriar un poco. Con las legumbres que estaban en la bandeja se puede hacer una salsa: se las licúa y después se reduce un poco (que quede menos cantidad) al fuego.

Nelson Mejía, chef ejecutivo del Grand Hotel Guayaquil, en cambio, recomienda un adobo tradicional que no requiere de muchos ingredientes ni  le roba el sabor a la carne del pavo.

Su composición contiene un pavo de 12 kilos (alcanza para 40 personas), ½ taza de vino blanco, 20 gramos de pimienta molida, ½ taza de aceite de oliva, 60 gramos de ajo pelado y machacado, 10 gramos de comino molido,  15 gramos de hojas de orégano, 50 gramos de sal y 10 gramos de pimentón.

Dispuestos los ingredientes, se los puede mezclar con una cuchara o licuarlos (menos el pimentón y el vino) para obtener un solo preparado, o  agregárselos uno por uno.

En ambos casos, según recomienda Mejía, hay que levantar la piel del animal, pero sin romperla, y colocarle el adobo.  Con una jeringuilla de gran tamaño, que se puede comprar en las farmacias, hay que inyectarle el vino. Por fuera se debe poner con las manos el pimentón para que al final de la hornada tenga un buen color.

Mejía aconseja descongelar dos días antes el pavo (colocarlo en la parte baja de la refrigeradora), y que una vez aliñado hay que ponerlo con el horno a 322°C, dejarlo unos 20 minutos y luego cubrir la bandeja con papel aluminio.

 No recomienda por ningún motivo, durante la colocación del adobo, hacerle cortes al ave para introducirle el aliño, ya que hacerlo dificultaría el tajarlo antes de servirlo, no saldrían rodajas completas.

Tampoco se debe cocinar mucho porque hacerlo resecaría la carne, se perderían todos los líquidos. Para evitarlo sería importante usar un termómetro. Cuestan de $ 5  en adelante y se pueden comprar en los supermercados o tiendas de implementos para cocina.


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