Reconozco que me encuentro algo perdido en lo que respecta a la organización y terminología de las Fuerzas Armadas: no me es fácil distinguir entre los grados existentes en el Ejército, la Marina y la Aviación. Algo similar experimentan algunos, cuando han de dar contenido a nombres eclesiásticos: prefecturas apostólicas, vicariatos, diócesis, arquidiócesis, monseñor, prefecto, vicario apostólico, obispo, arzobispo.
Del lunes 24 a viernes 28 de noviembre, la Asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana sesionó en la isla San Cristóbal, Galápagos, porque eclesialmente el Archipiélago ha sido elevado por Benedicto XVI de Prefectura a Vicariato Apostólico. Aprovecho esta oportunidad para aclarar la organización externa de la Iglesia, con su terminología:
Jesús fundó la Iglesia con doce amigos y discípulos, a los que llamamos apóstoles. A uno de ellos, Simón, le apodó piedra (Pedro), porque le hizo fundamento de unidad en la verdad y en la caridad. La verdad fundamental de fe es la de que, en el yunque de la cruz y en la gloria de su resurrección, Jesús enderezó y abrió al amor la humanidad torcida y encerrada por el egoísmo o pecado. La aceptación en la vida de esta verdad va formando comunidad, o sea, Iglesia.
Pedro, hoy Benedicto XVI, con sus hermanos obispos y sus colaboradores, difunde esta verdad y organiza las comunidades. En el grado inicial de organización, la comunidad cristiana se llama Prefectura Apostólica, animada y guiada por un sacerdote no obispo. El siguiente grado de maduración eclesial es el de Vicariato Apostólico. Galápagos ha madurado eclesialmente, gracias a los franciscanos. El Vicariato está guiado por un obispo, es decir, por un sacerdote que ha recibido un sacramento, que lo transforma en sucesor de los apóstoles. El obispo que guía esta iglesia es Vicario del Papa; pues la guía en nombre del Papa. Cuando del seno de la comunidad cristiana surgen suficientes sacerdotes, religiosos (as), laicos, fermento de la sociedad temporal, esta comunidad llega a su madurez y es constituida como Diócesis (Quito, Machala, Loja, etcétera). El obispo anima y guía a esta comunidad, no en nombre del Papa, sino directamente en nombre de Jesucristo. Por supuesto, en unión con el sucesor de Pedro.
Estos son los guías de comunidades constituidos con consagración episcopal.
Señalo otras: 1) La Conferencia Episcopal fomenta la acción comunitaria de los obispos, pero no tiene más autoridad que la que recibe del voto circunstancial de sus miembros. 2) Las arquidiócesis de Quito, Guayaquil, Cuenca, Portoviejo actualmente tienen en su región casi solo una autoridad moral. 3) “Monseñor” es un nombre extraño en nuestra historia. Dieron este nombre de “mi señor” al obispo, en tiempos en los que algunos tenían poder temporal. En numerosos países se da este nombre no solo a los obispos sino también a sacerdotes, en reconocimiento de méritos especiales. Este título va perdiendo fuerza en honor a la sencillez; sin embargo, en nuestro medio es aún tan fuerte que reemplaza al nombre de obispo. Algunos, sin observar la duplicación, en vez de dirigirse al obispo, diciendo “señor obispo”, dicen “señor monseñor”.