Lunes 01 de diciembre del 2008 Sucesos

Internos de las cárceles sin espacios para rehabilitación

Quito

Lleva siete años y seis meses contando las horas y espera que el tiempo sume los 16 años de su condena. Alberto, un recluso del Pabellón B del penal García Moreno a sus 26 años, no tiene ninguna actividad productiva, ni de rehabilitación.

Como él, aproximadamente 700 internos del penal (el 70% del total) pasan sus días en la desocupación. No participan en  ningún curso de capacitación, programa deportivo o taller educativo.

Jean Carlos Aragundi, presidente del Comité de Internos del Penal, afirma que el problema se da por el poco espacio destinado a programas laborales dentro del centro.

Los 1.000 reclusos que ahí habitan tienen talleres de carpintería, cerrajería y manualidades que albergan máximo a apenas 40 personas. Además, existe una aula de capacitación para 60. Es decir, existen 100 plazas ocupacionales en total.

El Ministerio de Justicia anuncia cambiar la realidad de Alberto y sus compañeros con la edificación de ocho urbanizaciones penitenciarias y dos centros de rehabilitación social más en todo el país.

Según José Vaca, director de la Unidad Transitoria para la Construcción de Centros de Rehabilitación Social del Ministerio de Justicia, los nuevos centros contarán con espacios suficientes para que los presos participen en programas de rehabilitación educacional y laboral. El proyecto prevé la creación de 540 plazas ocupacionales para cada pabellón, que albergará a 240 internos.

Con esas instalaciones, manifestó Ximena Costales, subsecretaria de Rehabilitación Social del Ministerio de Justicia, se prevé que los internos desarrollen actividades laborales, educativas, culturales, deportivas y de tratamiento médico durante 8 o 10 horas diarias.

Inclusive, como el mismo Alberto reflexiona, el problema existe no solo por falta de espacios, sino también porque no hay motivación en los detenidos para rehabilitarse.

La falta de voluntad en los presos ha hecho que, de los 40 cupos disponibles en los talleres ocupacionales del penal, solo 32 estén copados.

Costales piensa que cuando los internos dejen su celda de 2 metros por 3 que comparte con tres compañeros más y se instalen en una habitación bipersonal de 10 metros cuadrados, cuando exista personal que le suministre tratamiento psicológico, cuando cambie su alimentación, cuando vea que la infraestructura para educarse y trabajar es la adecuada; en fin, cuando ingrese a una de las urbanizaciones penitenciarias, se integrarán a la rehabilitación.

Costos
El Estado gasta $ 20 diarios para la manutención de cada preso, afirma Ximena Costales, subdirectora de Rehabilitación del Ministerio de Justicia. 

Elevación.
Según Costales en el Ministerio de Justicia aún no existe un cálculo. Afirmó que el monto que el Estado dirige para cada recluso “subirá sensiblemente”.

Compensación
Costales dijo que el aumento de asignaciones en la rehabilitación disminuirá el índice de delincuencia. “Esto permitirá al Estado gastar menos recursos”, indicó.

Ximena Costales
subsecretaria de Rehabilitación
“Cuando los internos ingresen a las urbanizaciones penitenciarias, se integrarán a los programas de rehabilitación”.

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