‘Planificamos para ahorrar dinero’
Hace tiempo tomé una sugerencia que le dieron a un señor de Guayaquil en relación con la economía del hogar. Él comentaba que no le alcanzaban los $ 600 que ganaba para mantener a sus cuatro hijos y esposa. Me identifiqué con él porque yo ganaba algo similar y no era suficiente para cubrir los gastos de universidad, colegios, comida, vestimenta, medicina, entre otras.
En la respuesta que le dieron sugería un economista planificar mejor nuestra vida y un día me senté con mi esposa a hacer un presupuesto de los gastos. Nos dimos cuenta de que gastábamos mucho dinero en tonterías cuando salíamos a pasear los sábados y domingos y que incluía comer en restaurantes. Luego continuábamos nuestro recorrido para vitrinear y terminábamos comprando artículos innecesarios.
Otro gasto era mi consumo de cigarrillos, fumaba media cajetilla diaria. Y cuando mi esposa sacó la cuenta de este rubro a la semana, al mes y al año, me di cuenta de que las tabacaleras se estaban haciendo ricos conmigo.
También revisamos si había fugas de agua en nuestra casa y, efectivamente, uno de nuestros inodoros estaba averiado, por eso nuestra planilla salía alta. Y en cuanto a la electricidad, comenzamos a sumar que teníamos un televisor en cada cuarto, más los codificadores que siempre se quedaban encendidos, y de paso nuestros hijos abrían y cerraban la refrigeradora en busca de más comida. Una de las razones para que la cuenta se eleve.
Lo que hicimos fue dejar nuestras tarjetas de crédito en la casa cada vez que salíamos los fines de semana y llevábamos solo lo justo en efectivo. Y si nos íbamos a un paseo a la playa, procurábamos preparar nuestros alimentos. Incluso antes de salir de nuestro hogar dejábamos desconectados los artefactos eléctricos, para que no siguieran consumiendo energía. Obviamente, la refrigeradora no formaba parte del grupo. Así fue como no perdimos más nuestro dinero. Además, mi esposa y yo sacamos una cuenta de ahorro y todos las quincenas ingresábamos el 25% de nuestro sueldo. Al final tuvimos para la entrada de nuestra propia casa, no fue nueva, pero estaba en buenas condiciones.
Y lo mejor que nos pudo pasar es que nuestros hijos aprendieron que es mejor ahorrar y no gastar en artículos innecesarios. Por último, obtuvimos un seguro médico familiar para estar más tranquilos en este sentido. Espero que mi experiencia les sirva de algo a otras personas, para que no se desesperen porque el sueldo no alcanza.
Máximo,
Guayaquil
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