Como en todo tipo de adicción, tratar una patología compulsiva implica primero que la persona reconozca que tiene un problema. Los especialistas coinciden en que sin esa aceptación será infructuoso iniciar un plan de recuperación.
Esto, indica el psicólogo Christian Betancourt, porque muchas veces el paciente acepta venir por pedido de un familiar, pero sin admitir que requiere ayuda.
Según la psicóloga Laura Macías, el hecho de reconocer que no puede solo con su adicción ya es un paso grande en la mitad del camino. “Cuando pasa eso ya se puede someter a la persona y a su entorno a terapias y se puede estudiar a profundidad el origen de su problema”, indica ella.
Su colega Eduardo Santillán asegura que se empieza por bajar los niveles de ansiedad, de impulsividad y compulsividad del paciente con fármacos que equilibren su dopamina y adrenalina, que son las sustancias que genera el organismo de un comprador compulsivo.
Paralelo a ello se trabaja en psicoterapia, terapia conductual y comportamental (la diferencia entre ambas es que en la primera el individuo es consciente, en la otra puede no estarlo).
El propósito de este psicoanálisis, indica él, es hallar la raíz del problema. "Como este proceso puede ser largo tenemos que ayudar al paciente a llevar la etapa de investigación y diagnóstico bajando sus niveles de tensión". La terapia ocupacional y los ejercicios de relajación son otra opción dentro del tratamiento.