La central de mayor precio es Coca Codo Sinclair, que requiere una inversión de $ 1.590 millones.
Desde que empezaron su construcción, en noviembre del 2004, hasta ponerlos en marcha, a mediados del 2013, diez proyectos eléctricos (nueve de los cuales son hidroeléctricos) requerirán una inversión mayor a $ 3.108 millones, según datos del Ministerio de Electricidad y Energías Renovables.
Las obras en proceso de ejecución, construcción o finalización son: Coca Codo Sinclair, Sopladora, Baba, Chorrillos, Curaray, Mazar, Ocaña, Toachi-Pilatón, Mira y una microrred híbrida de generación eléctrica fotovoltaica.
Solo la primera central, que demorará 60 meses en edificarse y cuya primera piedra se puso en abril pasado, demandará una inversión de $ 1.590 millones. La segunda suma más fuerte corresponde a Toachi-Pilatón con $ 470,60 millones y la tercera a Mazar con $ 461 millones.
Las restantes siete centrales requerirán de $ 586,40 millones: $ 322 millones Sopladora, $ 198 Baba, $ 60 millones Ocaña, $ 4,44 millones Chorrillos, $ 2,5 millones Mira, $ 265.580 la microrred híbrida de generación eléctrica fotovoltaica –turbinas flotantes– y $ 20.000 Curaray.
El monto total no incluye los valores que hasta el momento el Ministerio de Electricidad, en convenio con universidades o el Banco Mundial, ha gastado para realizar estudios de prefactibilidad o factibilidad en minicentrales.
En mayo de este año, por ejemplo, terminaron los estudios de prefactibilidad de trece minicentrales hidroeléctricas que se hicieron debido a convenios con universidades. El trabajo se financió con dinero fiscal, en $ 543.138.
De igual manera, en ese mismo mes se instalaron 619 sistemas solares fotovoltaicos a un costo de $ 1,8 millones que financió el Banco Mundial. El beneficio fue para poblaciones de difícil acceso en Napo.
Y otros 604 sistemas residenciales en Esmeraldas se terminaron, asimismo, en febrero de este año a una inversión de $ 1,4 millones, también con recursos del Banco Mundial.
El impulso de esos proyectos, manifestó Alecksey Mosquera, ministro de Electricidad, permitirá aumentar la dependencia de energía hidroeléctrica del 43% actual al 80% en el 2020.
Además de reducir la participación del petróleo en la oferta eléctrica en 10 puntos: del 92% actual al 82% en doce años.
Y pese a los retrasos en el cronograma de ejecución que tendrán Toachi-Pilatón y Ocaña, las expectativas de generación futura y el actual abastecimiento eléctrico no están en riesgo, según Gabriel Argüello, director ejecutivo del Centro Nacional de Control de Energía (Cenace).
Eso, debido a que en este año ha existido una excelente hidrología (lluvias permanentes) en la zona austral, donde está la central más grande del país: Paute. Y para el próximo (a fines del 2009) se espera el ingreso de la central Mazar con 170 MW, lo que permitirá incrementar la energía de Paute y la futura central Sopladora, en más del 12%.