Atacantes no identificados atacaron con explosivos, este domingo, varios sitios donde se realizaban protestas contra el Gobierno, hiriendo a 51 personas y acrecentando los temores de confrontaciones más vastas, al acentuarse la peor crisis política de Tailandia en décadas, que ha sofocado su economía y cerrado sus principales aeropuertos.
Entretanto, inflamando aún más las tensiones, miles de partidarios del gobierno se congregaron en el centro de Bangkok para asistir a un acto donde se denunció a los manifestantes.
Nattawut Sai-Kua, vocero del gobierno, dijo que la oposición busca la anarquía para que el ejército se vea obligado a intervenir y lleve a cabo un golpe de estado.
El acto tuvo como propósito mostrar respaldo al primer ministro Somchai Wongsawat, quien parece incapaz de poner fin a una crisis que ha dejado varados a más de 100.000 turistas, ha llevado a la importante industria del turismo a una virtual parálisis y ha afectado los cronogramas de vuelo a nivel mundial.
Somchai se ha visto obligado a gobernar desde la ciudad norteña de Chiang Mai, ante temores por su seguridad si permanece en la capital.
Las explosiones del domingo afectaron el complejo de oficinas Somchai de Bangkok, que los manifestantes tomaron en agosto y han retenido desde entonces, así como una emisora de televisión antigubernamental y un camino cerca de la principal entrada al aeropuerto local de Bangkok, también ocupado por manifestantes. Por lo menos 51 personas fueron heridas, cuatro de ellas de gravedad, dijeron las autoridades.
Ningún grupo se atribuyó la responsabilidad por los atentados, pero Suriyasai Katasiya, vocero de la coalición opositora Alianza del Pueblo por la Democracia, culpó al gobierno.
Los manifestantes ocuparon el pasado martes el aeropuerto internacional de Suvarnabhumi, el principal del país. También tomaron el aeropuerto local un día más tarde, cortando todo tránsito aéreo comercial con la capital y paralizando virtualmente el gobierno.
La alianza dijo que no cesará sus protestas hasta que renuncie Somchai, al que acusan de ser una marioneta del derrocado primer ministro Thaksin Shinawatra, el objetivo original de la alianza.
Thaksin, cuñado de Somchai, fue derrocado por un golpe militar en 2006 y huyó del país para eludir un proceso por presunta corrupción administrativa.