La Conaie está en alerta por el debate de la nueva Ley Minera. Su presidente, Marlon Santi, anuncia que planteará su inconstitucionalidad, que socializará su rechazo, en cuñas radiales, y hará una movilización en Portete de Tarqui (Azuay).
¿Por qué dicen que la ley es inconstitucional?
Hay artículos que rompen la actual Constitución. El 25, de la ley, abre la libre prospección en áreas protegidas e intangibles y se contrapone con el 57 y el 408 de la Constitución, que indican lo contrario.
El presidente Rafael Correa critica la postura extremista, al ecologismo infantil.
Nosotros no somos ecologistas ni ambientalistas. El movimiento indígena conoce la realidad, los daños que dejó el petróleo en el norte del país; lo que dejó Texaco y no se ha remediado. Por eso rechazamos.
¿No es oponerse ciegamente?
Que se haga una ley de pequeña minería, una ley de áridos, no negamos. Hay que ir de lo pequeño a lo grande.
¿Y la gran minería, con tecnología de punta?
El Gobierno y las mineras deben demostrar en qué país del mundo la minería dio las bondades que ellos dicen. No hay un país con resultados. Estuvimos en Canadá y las mineras están con leyes de 1800; Canadá no ha firmado convenios ambientales ni ha reconocido los derechos indígenas. Si allá no respetan, acá peor.
Pero aseguran que tienen tecnología de punta...
No hay tecnología exitosa.
Hay quejas porque los indígenas amenazan a quienes están a favor de la minería.
Las empresas originan eso. Van a dividir y a sobornar. A mí, una petrolera me quiso sobornar con $ 700 mil; a un compañero, en El Pangui, una minera le ofreció $ 300 mil.
En su caso, ¿qué empresa?
Fue la CGC, por ingresar a Sarayacu. Pero no acepté.
¿Qué harán si se rige la ley?
Va a haber resistencia, pueblos que declararán la guerra.