Domingo 30 de noviembre del 2008 El País

En el Austro la lucha es por el agua

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SAN MARCOS, Cañar. Isaac Lojano es dirigente de esta comunidad, que lucha por evitar que las mineras contaminen.

Cuando aún la madrugada es fría y oscura, todos los días Inés Guartambel, de 58 años, deja el abrigo de su cama para empezar las tareas diarias, y aunque el miércoles 26 de noviembre llovía, salió a ordeñar sus vacas para entregar 20 galones de leche a los intermediarios. La acompaña Juan Pérez, su esposo de 91 años, con quien también cuida a sus otros animales, que forman parte de la cotidianidad de los residentes en las parroquias Tarqui y Victoria del Portete, ubicadas a 12 kilómetros al sur de Cuenca.

Hace una década la pareja cuenta con tierras propias en Portetye.
Desde ahí, junto a los 1.100 beneficiarios del proyecto de agua Irquis, llamado así por el río del que toman el líquido y que nace en el cerro Quimsacocha, luchan contra la minera I am Gold para evitar que esta  contamine el cauce.

El Ministerio de Energía y Minas y la Dirección Nacional de Minería otorgaron el 21 de noviembre del 2001 a esa compañía la concesión minera de 9.250 hectáreas del cerro Casco y Río Falso, por un lapso de 30 años. En el 2002, I Am Gold inició la exploración en el Proyecto Quimsacocha, en territorios de los cantones Cuenca, Girón y San Fernando. Las actividades de exploración abarcaron 200 hectáreas de la quebrada Calloancay y los ríos Portete, Yanuncay, Irquis y Tarqui, del que se abastece los tres cantones.

“No permitiremos que se destruya el ambiente porque no existe minería que no contamine”, dice María Chacha, beneficiaria de uno de los proyectos. Lo mismo indican los comuneros de Luis Cordero, parroquia suroriental de Azogues, donde hace dos años se evitó que una mina abandonada hace 40 años reactive su actividad, en el cerro Pilzhún, de donde también se proveen de agua.

“Ha pasado tanto tiempo y el agua de la zona aún está contaminada con cobre, mercurio, zinc y plomo, por eso hay comunidades que no pueden tomar dicha agua y hay que enviarla directamente al río Mazán”, afirma Isaac Lojano, directivo de San Marcos.

“Solo cuando los cañaris estemos muertos entrarán las mineras”, es la leyenda que se encuentra inscrita en varios letreros colocados a la entrada de algunas comunas en la zona.
El País

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