El Volt de Chevrolet, un híbrido que se conecta la tomacorriente, no llegará a las salas de exhibición hasta fines del 2010. Sin embargo, ya resiente el peso de toda una compañía a sus espaldas.
Los ejecutivos de General Motors, la mayor de las tres compañías automotrices estadounidenses, y al parecer la que corre más peligro, están utilizando al Volt como el elemento central de su argumento ante un Congreso escéptico, de que su plan de negocios para un cambio de 180 grados es sólido y que un rescate financiero federal sería una buena inversión en el futuro de GM.
En anuncios recientes, la compañía dijo sobre el Volt: “Éste no es sólo un auto. Es una visión de nuestro futuro”. Otro afirmó que el vehículo “reinventaría enteramente a la industria automotriz”.
En Detroit existe una tradición de mucho tiempo de depender de un solo modelo o tecnología nuevos para resolver rápidamente problemas mayores.
Sin embargo, la interrogante de si el Volt podrá satisfacer las expectativas autocreadas ya es un asunto de debate. Y algunos analistas de la industria señalan que General Motors tiene un mal récord en introducir tecnología ecológica al mercado.
El Volt es una gran apuesta a largo plazo. Típicamente, desarrollar un vehículo nuevo cuesta mil millones de dólares y el Volt requiere tecnología nueva que probablemente infló ese costo aún más.
GM afirma que el auto, que está programado para llegar a las salas de exhibición dentro de dos años, será capaz de viajar 64 kilómetros con una carga, pero también tendrá un pequeño motor de gasolina para extender su alcance a hasta 100 kilómetros, al utilizar tanto la batería como gasolina. Se espera que cueste unos 40 mil dólares.
Para algunos, el Volt se mantendrá como un vehículo de nicho hasta que su costo caiga drásticamente y su alcance aumente dramáticamente.
“Una cosa es que seas una persona acomodada que quiere hacer un postulado”, expresó Ron Pinelli, presidente de MotorIntelligence. com, firma de análisis de la industria.
“Si eres Juan Pérez, que diariamente usa el transporte público, no vas a gastar 40 mil dólares en un coche eléctrico. Es una locura”.
En un intercambio en el Congreso, durante las audiencias recientes y frecuentemente tensas para las tres compañías automotrices, el Representante John Campbell, republicano de California, preguntó el 19 de noviembre si el Volt brindaría el impulso financiero que necesita GM.
“El Volt de Chevrolet podría ser un auto fabuloso, pero no van a ganar nada de dinero con él, al menos no de inmediato”, manifestó. Lo que destaca al Volt, afirman los funcionarios de GM, es que no hay nada como él en las calles estadounidenses, al menos por ahora.
“Estamos pasando de un modelo donde la principal fuente de energía ya no es un motor de combustión interna. Es un motor eléctrico”, expresó Jon Lauckner, vicepresidente de GM para administración del programa global. “Es un cambio enorme en todo el paradigma de dónde han estado los autos”. Una vez que llegue, añadió Lauckner, los clientes se adaptarán más rápidamente al Volt que lo que tardaron con el Prius, el auto híbrido eléctrico y de gasolina de Toyota.
“Nos hemos convertido en una sociedad enchufada. Tenemos teléfonos celulares, asistentes digitales personales, etcétera, que se conectan al tomacorriente. Hasta cierto grado, no es mucho más complicado, conceptualmente, que entrar y enchufar el teléfono celular”.
David Cole, presidente del Centro para la Investigación Automotriz, en Ann Arbor, Michigan, coincidió en que el Volt “cambiará el juego”. Cuando sea introducido, “podemos decir que el invento ha llegado”, agregó Cole.
Muchos fabricantes automotrices, entre ellos Mitsubishi, Nissan y BMW, tienen en desarrollo autos que se conectan al tomacorriente. Toyota declaró, el año pasado, que estaba trabajando en un vehículo híbrido enchufable que estaría disponible para el 2010, lo que significa que posiblemente podría adelantarse al Volt. Toyota no ha dicho si venderá el vehículo al público o sólo a clientes de flotilla. GM no ha informado si planea ganar dinero con el Volt y cuándo.
Cole atribuyó mucho del costo más alto del Volt a su batería de iones de litio, que, calculó, inicialmente costaría entre 10 mil y 15 mil dólares por auto. Sin embargo, pronosticó que los precios de la batería algún día podrían ser una tercera parte de ese costo, lo que haría que cayera el precio del coche a cerca de los 30 mil dólares, y generaría más demanda.
David Friedman, director de investigación en la Asociación de Científicos Preocupados, dijo que le mortificaba que GM estaba prometiendo demasiado con el Volt.
Agregó que los consumidores que se beneficiarían más del Volt, los habitantes citadinos, podrían encontrarlo inconveniente, ya que no tendrían un lugar obvio para enchufarlo en las calles urbanas.
“El Volt es un riesgo que vale la pena tomar: sólo que no es un riesgo al que valga la pena apostar todo tu futuro”, señaló Friedman. “Sí me preocupa que GM lo esté haciendo más para construir una imagen que por un enfoque en el desarrollo de productos”.