- NOV. 30, 2008 - Foto - Vida - EL UNIVERSO
La fiebre de agendas ‘contagia’ a librerías y locales. Incluyen cancioneros, separadores de libros e historietas.
Éricka Monroy llega a Librimundi a cumplir con un ritual. De corta data, pero ritual al fin. Recorre los pasillos y pronto encuentra a la niña regordeta que odia la sopa y cuestiona desde el uso de la televisión hasta las injusticias de la sociedad.
Mafalda acompaña desde la adolescencia a esta psicóloga clínica de 31 años, pero recién hace cinco en forma de agenda. “Desde el colegio leo sus tiras cómicas, tengo su libro de colección. Me gusta su ideología socialista. No he votado ninguna porque cada año tiene una historia diferente”, comenta.
Éricka, al igual que cientos de personas, busca por estas fechas una agenda con su personaje favorito. Locales como Mr. Books, Librimundi, Polipapel, Locuras o Novelerías ofrecen alternativas para gustos cada vez más variados. Solo en el mercado local, hoy por hoy, se encuentran más de 30.
Para Álex Sigcho, administrador de Mr. Books, el marketing es lo que ha hecho que la fiebre haya aumentado su temperatura. Por esta época venden, en promedio, 20 agendas a la semana, pero a partir de diciembre estima que la cifra será de 150.
Los más pequeños optan por personajes como Hannah Montana –que contiene las letras de las canciones de la adolescente Miley Cyrus y posee forma de porta CD– o del famoso Harry Potter.
Hay agendas que se han convertido en una tradición para los jóvenes, según Verónica Fernández, de Locuras, en Mall del Sol. “Las que siempre compran las jovencitas son la de Pascualina y Precious Moments”, señala.
Las hay más especializadas, para nichos muy específicos. Por ejemplo, se ofrecen agendas para embarazadas o para quienes sustentan las explicaciones a sus infortunios en la Ley de Murphy, cuya idea central es: “Si algo puede salir mal, saldrá mal”. Para los seguidores de las corrientes de meditación está la de Osho, que incluye la filosofía del fallecido maestro hindú.
El mercado también se las ingenia para capturar, como sea, a quienes desdeñan las coloridas agendas de dibujos: hay de los escritores Pablo Neruda (Chile) y Paulo Coelho (Brasil) o del cantante Joaquín Sabina (España), que incluyen pensamientos, frases, letras y poemas.
“Algunas personas que son fanáticas de los libros de estos autores los adquieren porque quieren saber más de su artista”, dice Sigcho.
El aparentemente simple hecho de escoger una agenda es todo un dilema existencial para algunos. Basta leer los foros de internet, donde los debates son tan extensos como variados: que hasta qué edad te puede gustar la Pascualina, que si no es muy “rosa” la de Hannah Montana, que si escoges un personaje de Disney te quedaste de 5 años... Para algunos jóvenes, por el tono de sus respuestas, cambiar de agenda es una decisión tan importante, equiparable tal vez a la de un adulto cuando escoge un auto.
Ángela Coronel, de 23 años, tuvo tres de Pascualina, una de Mickey Mouse, dos de Precious Moments... Hoy ya no compra de ningún personaje. “Por mi trabajo, ahora adquiero las agendas ejecutivas, porque necesito escribir más y las otras con dibujos tienen el espacio muy reducido”, comenta.
José Santibáñez, catedrático de Comunicación Visual en la Universidad Espíritu Santo, señala que quien compra este tipo de material busca un valor agregado.
“Hay personas que disfrutan del humor todos los días o leen frases optimistas. Las adolescentes son quienes más las utilizan porque se sienten identificadas con sus personajes preferidos y les gustaría tener un pedazo de eso todos los días”.
PRODUCTOS
Tiras cómicas
Este año es más fuerte la incursión en el mercado de las agendas dirigidas al público infantil inspiradas en programas y películas como Art Attack, Hannah Montana, High School Musical.
Variedad
En Novelerías (Plaza Mayor, local 74) se venden agendas de Tweety, Engendro, Mujer, Bíblicas, Pascualina, entre otras. En Librimundi (Riocentro Los Ceibos) hay las de Joaquín Sabina, La Ley Murphy, Los Simpsons. En Locuras Mickey, Pooh, Garfield y Precious Moments.