El encuentro de cronistas es una de las actividades de la cita literaria, que culminará mañana en Quito.
¿Dé qué se ocupa la crónica latinoamericana actual? fue la interrogante que concentró a estudiantes de periodismo de la Universidad Central y a cronistas latinoamericanos en el marco de la Fiesta Internacional de la Cultura 2008. Daniel Samper (Colombia), Leila Guerriero (Argentina), Julio Villanueva (Perú) y Fabrizio Mejía (México) contaron sus historias.
De asesinos a sueldo, de migrantes que no llegan a la tierra prometida, de pueblos de frontera, de presos, de secuestrados, de viajes, de cantantes populares, de ex pobres... Una lista casi infinita de temas reseñó Guerriero, editora para el cono sur de la revista Gatopardo, que son las que se hallan en las crónicas. En esas historias miró a campesinos pobres y a empresarios ricos, “todos tienen sus miserias y esplendores sus ambiciones medidas o desmedidas”, dice.
En cada crónica que escribe trata de entender, por ejemplo, “cómo se vive sin pies, sin manos, sin cara, porque la sociedad en la que uno vive condena el aborto. Intento causar ciertos grados de incomodidad”.
En ese preguntarse por qué escribe lo que escribe se encontró con historias en “canchas de polo muy privadas con canchas de césped, champán; escuchó a gente que es amiga de personas que solo han visto en las películas”. También se sentó en el patio de una casa con una chica violada que le contó cómo acuchilló a su hija recién nacida y la metió después en una caja de zapatos. En cada una de esas crónicas intentó entender el cómo y porqué suceden estas historias.
Mejía, escritor y cronista mexicano, lamentó que estas historias ya no se encuentren en los periódicos y hayan sido “deportadas” a las revistas y libros. Pero encuentra brevemente la respuesta: “vivimos una dictadura de los diseñadores, que por echarles más blanco se reducen los contenidos” Para él en una crónica prima la forma literaria sobre los datos.
Sin embargo, para Samper, escritor y cronista colombiano, la crónica se presenta ahora en cuatro tipos: un cronista como protagonista que altera la realidad, una crónica testimonial en donde el cronista ve lo que cuenta, una crónica documental y una en donde se presta su voz para que otra persona cuente lo que quiere decir.
En cambio para Villanueva, fundador de la revista Etiqueta Negra de Perú, se empieza a narrar desde lo local para públicos globales.
Historias que suceden en los países y que podrían interesar al mundo entero.