|
Suplementos
Servicios
|
 |
 |
 |
 |
| |
|
|
|
|
| ¿Perjuicio, estafa o engaño? |
“No hay perjuicio, ni estafa, ni engaño”, estas fueron las palabras que recibimos de la constructora cuando solicitamos una explicación sobre una discrepancia significativa que existe entre la dimensión del departamento que nos ofrecieron, tanto verbal como en el Contrato de Reserva, versus la dimensión del departamento que consta en la escritura.
Quienes tienen en proyecto la compra de un bien inmueble, sepan que hay algo muy importante que no pueden obviar: que la constructora a cargo del proyecto sea seria y transparente en sus negociaciones.
Luego de visitar, consultar precios y comparar algunos proyectos de departamentos en la vía a Samborondón, en el mes de enero de este año cerramos la negociación para adquirir uno “de una dimensión de 139,2 metros cuadrados aproximadamente” (palabras textuales del contrato) con una constructora que tiene proyectos de departamentos en los km 2½ y 3 de la vía a Samborondón.
De acuerdo con lo estipulado en el referido contrato, el departamento debía estar listo el 30 de junio del 2008; estamos 26 de noviembre y todavía no está listo, sin embargo, esto es un mal menor.
Cuando en el mes de octubre nos dirigimos a firmar las escrituras del bien negociado, nos encontramos con la desagradable sorpresa de que la dimensión del departamento que estamos adquiriendo es de 122 metros cuadrados. Es decir, tiene aproximadamente 17 metros cuadrados menos de lo prometido tanto en el Contrato de Reserva como verbalmente.
Luego de leer las escrituras, solicitamos una explicación a la constructora, para lo cual tuvimos algunas reuniones en las cuales se nos indicó que los 17 metros correspondían al “área común”, además de alegar que es “práctica común” de las constructoras realizar esto: incluir el área común dentro del metraje del departamento ofrecido. Cabe destacar que cuando nosotros preguntamos el área del departamento fuimos enfáticos en solicitar el “área útil” del departamento (de la puerta hacia adentro) que es al fin y al cabo lo que pasa a ser la propiedad del comprador.
Con los antecedentes expuestos, pregunto: ¿si “no hay perjuicio, ni estafa ni engaño”, entonces cómo llamamos a esto?
Alegría Molina Plaza y Ricardo Álvarez Mieles, Guayaquil |
 |
|
|
| Festejo por provincialización |
Las nuevas autoridades, utilizando las mismas costumbres que parecían ya superadas, vuelven a darle al pueblo bailes, diversiones, artistas y el infaltable alcohol para que se olviden de las necesidades. Ya ellas están instaladas en edificios y locales confortables.
Santa Elena necesita una infraestructura urbana para su desarrollo. En el sector norte sus barriadas están entre maleza y tierra; esto vendría a incorporar a Ballenita, que es el balneario de Santa Elena. Las dos únicas arterias viales son la carretera a Salinas y la Ruta del Sol. No hay una línea de buses precisamente por falta de calles, a pesar de que tenemos aquí al frente el material pétreo que es de una calidad de primera con el cual han hecho obras fabulosas en otros lugares, me refiero al cerro Tablazo.
No hay organismos e instituciones donde se incentive la cultura, no hay lugar de entretenimiento sano, no les interesa un pueblo culto. No hay oficina de correo; para pagar la luz, se lo hace en un portal; para cancelar el teléfono hay que ir a La Libertad; el comercio es limitado porque la ciudad no desarrolla su espacio urbano. Es un análisis objetivo de la realidad, sin apasionamientos.
Emilio Haz del Pezo Santa Elena |
 |
|
|
| Crónica del colectivo |
Al grito de “¡suba por atrás!”, el bus para en media calle y no se mueve hasta que se llena por completo. El controlador grita otra vez: “¡Vayaaa! “La salida es por delante”. “Venga saliendo con tiempo”. “No paramos en la parada”. Clausurada la salida normal, los de atrás tienen que forcejear para abrirse paso para salir. Policías de Tránsito en la esquina contestan sus celulares, raudos pasan un patrullero y varias motos, escoltando un auto oficial. A punto de reventar, el bus emprende carrera con otro que va casi vacío y nos rebasa por la derecha. Embarazadas, madres con niños en brazos y escolares van de pie agarrándose de donde sea, la radio a todo volumen anuncia cadena nacional: “¡Mía, como mi...!”, el chofer mejor lo apaga. Una viejita timbra la puerta de atrás, todos gritan “pare”, “pare” y tienen que ayudarla a salir, demasiado tarde, a caminar de regreso. Luego de varias frenadas, aceleradas y golpes. De pronto el controlador salta y se adelanta a embocar un cartón en la ranura de un reloj. “¡Vayaaa!”, grita, el bus parece dejarlo, pero salta y se agarra de los manubrios.
Alguien desde la calle dice “águila 3 minutos”, “Guadalajara 5 minutos”, se pudrió todo: nos atrasamos, parece. Mete primera, segunda, tercera y cuarta en apenas 10 metros, el escape echa humo negro, las llantas lisas chirrían en el asfalto mojado. “Pare”, tres cuadras arriba disminuye la velocidad, brinco y siento un alivio de llegar otro día vivo a casa.
Pablo Izquierdo Pinos doctor, Quito |
 |
|
|
| Soñar no cuesta, vivir sí |
Ayer soñé que en mi Ecuador los empleados públicos eran eficientes. Que solamente se entrevistaban para estos cargos a los que mejores calificaciones obtenían en las universidades. Y solo se contrataba a aquellos que, luego de la entrevista, rendían una prueba de aptitudes y la pasaban bajo el criterio de toma de decisiones, capacidad de ejecutarlas, y ser honestos con el uso de los fondos públicos.
Y como solamente unos selectos eran los escogidos, no había mucho trabajador público. Esto se debía a que el Gobierno no precisaba tener empleados públicos como resultado de arreglos electorales, pues el voto no era obligatorio.
Y soñaba que cada empleado público era medido en su capacidad de trabajo, en productividad por número de trámites, en su cordialidad con el trato, en la cantidad de atenciones completadas totalmente de manera satisfactoria.
Y que cada vez que iba a hacer un trámite, realmente me daba cuenta de que eran pilas los empleados públicos que me atendían, y me moría de gusto diciendo: ¡qué buen servicio que me brinda mi Estado! Y en medio de tan lindo sueño me levanté con el timbre de la puerta. Era el guardián del sector que venía a decirme que habían sacado la ventana de mi carro y, al revisarlo bien, vi abierto el capó y también me di cuenta que de se habían llevado el filtro de aire (ese que está de moda robar en estos días), y que me tocaba irme a la calle Los Ríos a ver si por allí lo encontraba.
No voy a poner la denuncia en la PJ porque no quiero que aumente la “percepción” de los guayaquileños sobre la inseguridad, para ver si el Ministro también puede soñar como yo lo hice.
Juan Carlos Gilbert Ulloa, Guayaquil |
 |
|
|
|
|
|
| |
 |
| Agenda |
 | |
| Guayaquil |
| Ayuda |
|
A las 14:00 habrá un bingo benéfico a favor del niño José Adrián Castillo Onofre, para ayudarlo a solventar los gastos médicos de su parálisis cerebral espática. La actividad será en el Círculo Militar, en la cdla. Urdesa, Circunvalación norte 206 y avenida Víctor Emilio Estrada. Valor: $ 10.
|
Más Actividades | | |
|
| |