Tres días de intensos combates entre militares y terroristas dejan 155 muertos en Bombay.
Comandos indios irrumpieron ayer disparando granadas y fusiles para liberar el hotel Oberoi Trident y el centro judío Nariman House, mientras la batalla proseguía hasta el cierre de la edición en el hotel Taj Mahal donde las fuerzas indias se enfrentaron con al menos un militante islamista parapetado y con rehenes.
En el centro judío se encontraron los cadáveres de cinco rehenes, entre ellos un rabino de Nueva York y su esposa, y de dos de los asaltantes, según las autoridades.
Los agentes descendieron por cuerdas desde helicópteros para tomar el centro judío antes de que una potente explosión sacudiera el edificio y destruyera un muro. El rabino Gavriel Noach Holtzberg, su esposa Rivka, y otros tres rehenes fallecieron.
Unas 155 personas murieron y 327 resultaron heridas tras diez atentados simultáneos de militantes islamistas en Bombay, capital financiera de la India, motor del boom económico que ha hecho de India un país de economía emergente.
Los cadáveres de 24 rehenes y dos militantes fueron encontrados en el hotel Oberoi y al menos nueve atacantes fueron muertos y uno detenido.
La mayoría de los muertos son indios, entre ellos personal de los dos hoteles, además de catorce policías y dos comandos especiales. Las autoridades indicaron que 22 extranjeros fueron abatidos, entre ellos 3 alemanes, 1 japonés, 1 canadiense, 1 británico, 1 australiano y 2 estadounidenses.
Bombay también acoge a la industria cinematográfica “Bollywood” (palabra que une los nombres de Bombay y Hollywood), compendio del glamour en un país afectado por una extensa pobreza.
En Washington, el presidente de EE.UU., George W. Bush, dijo que su administración está trabajando con el Gobierno de la India y otros países para garantizar la seguridad “de los que aún están bajo amenaza”.
Los atacantes no han especificado sus razones u objetivos de los asaltos, que han aumentado las tensiones entre India y su enemigo Pakistán, ambos países con armas nucleares.
India culpó a “elementos” de Pakistán por el asalto, pero el Gobierno de ese país dijo que ambas naciones enfrentan a un enemigo común y envió a su jefe de inteligencia militar para ayudar en las investigaciones.